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¿COMO PLANIFICAR LOS ARRENDAMIENTOS DE LOTES AGRICOLAS? CAMPAÑA 2015/16

Se acerca el momento de evaluar arrendamientos para la próxima campaña. Existen cuentas simples para determinar cuánto se puede pagar para lograr la ganancia buscada. Además, aconsejamos acompañar todo valor promedio con un análisis de sensibilidad o riesgo para poder predecir la variabilidad del resultado.

En general en esta época empiezan a negociarse los arrendamientos para la próxima campaña, aunque este año el tema está aún bastante frío. Sin embargo, se trata de decisiones que habrá que tomar, y puede ser útil ir sentando las bases para cálculos bien hechos. En momentos de márgenes ajustados como los actuales, el éxito de la empresa depende más que nunca de un buen análisis de las alternativas disponibles.

En este artículo se brindan algunos elementos que podrán ser valiosos a la hora de planificar la campaña 2015/16. Un punto de partida para evaluar alquileres puede ser esta simple cuenta: el máximo arrendamiento a pagar es el monto que queda cuando al ingreso esperado se descuentan los costos de producción (de cultivo y de administración) y la ganancia buscada. Éste es un valor que podrá complementarse con cálculos más sofisticados.

¿Cuánto se puede pagar como máximo?
Si bien de a poco irán apareciendo valores orientativos de arrendamiento para diferentes zonas, no existe un valor “correcto”. Hay un sinnúmero de variables que intervienen para dar origen a este valor, desde cuestiones macro como la zona (con su potencial productivo y su distancia a puerto) hasta cuestiones más micro (los ambientes dentro de cada campo o el manejo de los lotes dentro del mismo ambiente).

Sin embargo, para contestar la pregunta de cuánto vale el alquiler de un campo, se puede calcular el saldo (ingreso bruto menos el total de gastos excluyendo arrendamiento) y luego determinar cómo éste se puede repartir entre nuestra ganancia y la del dueño del campo (vía arrendamiento).

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María Eugenia Estenssoro y la Caja de Herramientas Oxidada de Nuestra Política

Hace algunas semanas, muchos de nosotros seguramente nos hemos sorprendido al leer en los diarios o bien escuchar en la radio, la noticia de su renuncia a la banca como Legisladora Porteña por UNEN. Una decisión que por cierto como argentinos, no estamos acostumbrados a ver y menos, en un año electoral y tan importante como lo es el 2015 donde hay todavía muchas dudas sobre el rumbo que seguirá nuestra Argentina.

Uno de los principales motivos de la toma de semejante decisión, fue su vocación por la cuestión pública. Para Estenssoro, la política no se basa en identificarse con los ideales de un determinado partido y sentirse orgulloso por ello; el objetivo aquí es restaurar los valores de nuestra Constitución y hacer verdaderos aportes que sean realmente significativos para toda la sociedad con el objetivo de tender a lograr lo que conocemos como “bien común”.

Estenssoro, quien estuvo presente en marzo del año pasado en uno de los encuentros exclusivos para inversores ADBlick Agro, conocido como el Día del Inversor,  nos sorprendió a todos con esta renuncia, pero para bien. Manifestó que estar atada a las ideas de un partido es justamente lo que la limitaba en su accionar como ciudadana libre, que busca día a día hacer aportes para la sociedad civil. Seamos sinceros con nosotros mismos como argentinos, abandonar una banca en la Legislatura por no sentirse útil en ella, definitivamente es algo a lo que estamos acostumbrados.

Sin dudas el punto de vista de Estenssoro es interesante. Acaso como argentinos ¿no vivimos en un eterno presente? ¿A dónde quedó el futuro? Hoy es común en las charlas de café o en los domingos familiares escuchar frases como “aquí solo pueden gobernar los peronistas” o “los peronistas tienen la culpa de todo”, “los radicales ya no pueden gobernar” o bien, “los radicales no han hecho nada” y muchas otras más. Frases partidarias que, por cierto, reflejan cómo vivimos en un eterno presente sin ánimos de mirar hacia el futuro con libertad partidaria.

La renuncia de Estenssoro nos deja como enseñanza a los argentinos una cosa: No es necesario pertenecer a un partido para contribuir con el desarrollo de nuestro país. Sin dudas, esta libertad partidaria es la que nos abre las puertas a cuestionar la política actual y su “caja de herramientas oxidada” para poder mirar hacia delante. Política genuina, donde el “ser partidario de” quede de lado, con el objetivo de ver qué es lo que más necesita nuestra sociedad y ayudar así a mejorarla entre todos; esa es la cuestión.

Crisis: ¿Cómo actuar?

Diversos economistas pronostican que este 2015 tendrá una economía fría y amesetada con lo cual anticipan un nuevo año recesivo para los Argentinos.

La renovada fortaleza que muestra la cotización del dólar en el mundo frente al resto de las divisas (lleva ocho meses revalorizándose sin pausa) no hizo más que acelerar la tendencia a la apreciación que ya mostraba el peso, dado que las autoridades económicas utilizan el tipo de cambio como “ancla inflacionaria”. Son quizás, tanto este retraso cambiario como la falta de competitividad, las peores herencias de los últimos años.

La inversión, que es la señal de la confianza en el largo plazo, está resentida. El riesgo país refleja un país desconectado de los mercados financieros.

Las consultoras privadas pronostican una inflación cercana al 35% anual, cuando es importante recordar que muy pocos países en el mundo tienen inflaciones de dos dígitos.

El campo debería ser otro segmento de marcado dinámico en materia de inversión para prepararse a enfrentar una demanda siempre creciente de productos primarios y alimentos. Sin embargo, algunas decisiones importantes se aplazarán seguramente para el segundo semestre esperando ver cómo se define la carrera por la Presidencia entre los diversos candidatos.

La crisis energética sigue presente y ya se empieza a rumorear que La Argentina pasará a ser importadora neta de energía en el futuro si no cambian las condiciones.

La imprecisa muerte del fiscal Nisman es la gota que rebalsó el vaso de la crisis institucional que tenemos. Todo esto nos genera impotencia, tal vez vergüenza y una profunda sensación de injusticia y bronca. Son muchas las decisiones de economía política desacertadas que se fueron acumulando y hoy nos han llevado a la situación actual. Pero la vida no es esperar a que pase la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia. Y la marcha del “18F” reflejó esta actitud entre los presentes bajo sus paraguas. Una marcha del silencio que gritaba que no todo lo malo que nos pasa es porque lo merecemos. A veces necesitamos cosas malas y tropiezos en la vida para madurar y crecer como seres humanos. No se pude lograr un arcoíris sin la lluvia. Para algunos, las crisis son una bendición que puede sucederle a personas o países porque la crisis trae progresos. Sin crisis no hay desafíos, ni méritos. Los momentos de crisis son oportunidades para que aflore lo mejor de cada uno.

Esperamos que este año que recién comienza, TODOS los Argentinos tengamos una vocación de cambio en pos de lograr el bien común, pues es de necios esperar resultados distintos si seguimos haciendo siempre lo mismo. A la crisis debemos enfrentarla así, con optimismo y esfuerzo para no caer en el conformismo, para poder superarla. La Vida es como un espejo, te sonríe si la miras sonriendo.

¿Cómo diferenciarnos?

Muchas veces como individuos nos preguntamos “¿Cómo hacer para que los demás reconozcan nuestras habilidades y nuestro potencial?” o bien, “¿Qué actitudes debemos tomar, para que lo que hagamos no sea algo meramente bueno, sino algo distinguible, único y de lo mejor?”

El cómo diferenciar lo que hacemos, va a ser la cuestión en la que nos centraremos hoy. Está claro que es un planteo que no se resuelve de un día para el otro; no presenta una solución inmediata. Requiere de mucha preparación pero por sobre todas las cosas, de la actitud con la que se enfrenta el día a día. Cuidado; parece sencillo citar a Fito Paez y al gran Robin Williams en “La Sociedad de los Poetas Muertos” pero la realidad nos demuestra muchas veces que si bien citamos, no cumplimos. Está claro que en varias ocasiones nos limitamos a hacer simplemente lo que nos corresponde “para cumplir”, sin dejar todo en la cancha y dedicarnos al 100%.

Como argentinos, muchas veces debatimos si el “ser un distinto” es una cuestión con la que se “nace” o bien, se “hace con el tiempo”.  Es cierto que algunas personas nacen con más facilidades que otras para ciertas cosas; de esto nadie tiene dudas. Esta cuestión es similar a afirmar que el más apto es quien triunfa… Un tema muy tratado por sociólogos en el Siglo XIX. Imaginemos por un segundo que aceptamos esta afirmación en el mundo de hoy: No quedaría otra opción que resignarnos, si no pertenecemos a ese pequeño grupo de “aptos”.

Creo que está más que demostrado que la afirmación no aplica para nosotros los humanos; el camino hacia la distinción y la auto-superación se hace con esfuerzo y dedicación; es sin duda producto del trabajo y la actitud. El “cómo llegar”, no está decretado por una Ley o una receta; pero sí podemos encontrar algunas actitudes claves que pueden marcar nuestra ruta.

Hoy en día, a muchos nos cuesta aceptar los errores. Amamos tener siempre la razón y no cometer equivocaciones. Ahora bien, si uno busca diferenciarse, está más que claro que tenemos que “bajarnos del caballo” en este tema y admitir que ninguno de nosotros es perfecto. Si se comete una equivocación, lo mejor que podemos hacer (aunque sea difícil) es admitirla. Quienes triunfan se destacan por su humildad; reconocen rápidamente sus traspiés y siguen adelante.

De la mano de la autocrítica recién planteada, sin dudas está el tema de los objetivos y el esfuerzo. Establecer objetivos claros (no tienen que ser necesariamente ambiciosos) sin duda nos imprime una cuota de motivación, lo que lleva directamente a redoblar nuestros esfuerzos y ¿Quién ha logrado algo sin esfuerzo alguno?. En la búsqueda de ese objetivo, siempre tropezaremos más o menos veces. Aquí van a entrar en juego la motivación y el esfuerzo, los inyectores protagonistas de nuestras ganas de no abandonar y seguir adelante.

Es indispensable que no nos limitemos a esperar a ver qué opciones tenemos, para elegir una que nos permita acomodarnos mejor. “Media pila muchachos”, se dice mucho en nuestro país; creo que esta frase aplica como un resumen de todo lo que estuvimos hablando. Llegó la hora de tomar la iniciativa. No hay mayor satisfacción que lograr nuestros objetivos, con esfuerzo y dedicación, constancia y trabajo, siempre aprendiendo de nuestros errores para alcanzar así la auto-superación.