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Un cambio que no viene en ninguna “app”: el agro se digitalizó, pero la diferencia la siguen haciendo las personas

La digitalización dejó de ser una promesa y abre una “nueva carrera” en el agro, en la que ya no basta con acceder a la tecnología y la diferencia la hace quien sabe implementarla. Los nuevos roles, procesos y decisiones que abre esta nueva era en el sector productivo.

Más que herramientas aisladas, las tecnologías digitales -y en especial la inteligencia artificial- son el nuevo tablero donde se juegan los negocios. No es un nuevo asistente virtual, ni una nueva forma de registro, ni una “app”, es todo eso al mismo tiempo, porque es una forma de hacer las cosas.

La digitalización del agro en Argentina es un proceso que avanzó con fuerza durante la última década y dejó de ser una promesa para convertirse en un modo de trabajo. Pero tiene una particularidad: su éxito no depende tanto de la tecnología en sí como de las personas que la implementan.

En una nueva edición del Día del Inversor organizado por ADBlick, empresa que desarrolla y gestiona proyectos de inversión en el agro argentino, especialistas del sector hicieron un repaso por el costado político y económico de la transformación digital, una descripción del “nuevo mapa de poder” que se configura en las organizaciones y compartieron casos específicos de una multinacional y una startup.

El desafío no es tenerla

“Como líderes de empresas del agro tenemos que pensarnos dentro de esta transformación digital, y ver cómo hacer el trabajo más eficiente y más efectivo, que es lo que está pidiendo el mundo”, expresó José Demicheli, CEO de ADBlick.

Con una oferta creciente de herramientas digitales disponibles para el sector, el desafío ya no pasa únicamente por acceder a ellas sino por saber seleccionarlas e implementarlas. Y en cada empresa, sobre todo en el agro, eso adquiere pinceladas propias, revaloriza el rol de los líderes y establece “nuevos protagonistas”.

En ese sentido, Kevin Canova, co-fundador y CTO de Bold, una startup dedicada a impulsar la inclusión financiera de las pymes, enfatizó en ese rol “marco” que tiene hoy la tecnología.

“Tenemos que pensar a la inteligencia artificial más allá de la superficie, más que una simple herramienta. Es la nueva infraestructura sobre la que hacemos negocios, pero para eso tenemos que animarnos a reimaginar lo posible”, evaluó el emprendedor.

Es tecnología, pero además economía y política

La lectura de esta nueva infraestructura digital es inseparable del contexto en el que se inscribe. Y, particularmente en el agro argentino, su adopción tiene un estrecho vínculo con las decisiones político-económicas.

“Veníamos muy rezagados en el desarrollo de tecnologías hasta el 2016, cuando bajaron las retenciones. De golpe, en 2 años se crearon más de 60 startups para digitalizar el agro, en su gran mayoría fundadas por personas vinculadas al sector y fondeadas por productores”, explicó, por su parte, Ivan Ordóñez, economista especializado en agronegocios y director del Posgrado en AgTechs de UCEMA.

La quita de derechos de exportación, o la implementación de regímenes de incentivo a las inversiones -como el RIGI o el RIMI- le dan previsibilidad a los agronegocios para perseguir una mayor productividad. Y en este escenario inaugurado hace ya una década, aseguró el economista, la productividad es sinónimo de digitalización de la agricultura.

“La digitalización de la agricultura permite un perfeccionamiento en el uso de los insumos y el capital”, afirmó el especialista, que considera que ello es “crítico” en esta particular coyuntura económica, donde se conjuga un “plan de estabilización con apreciación cambiaria y con inflación en dólares”.

Se trata, entonces, de usar la tecnología con doble rol: defensivo -para proteger las inversiones- pero a la vez ofensivo, es decir, para dar saltos de productividad, ganar competitividad en el mercado y, sobre todo, generar retornos inmediatos.

Los “nuevos protagonistas”

La digitalización de la agricultura tiene también un efecto concreto sobre la estructura empresarial, ya que trastoca las jerarquías y establece un nuevo “mapa de poder”, donde el personal agtech es protagonista.

“Es como la figura de los emprendedores corporativos o ´entrepreneurs´, que tienen que ir muchas veces a contracorriente, evangelizando para que las compañías cambien. Es el que tiene que romper para transformar”, evaluó José Demicheli.

Desde la experiencia propia, la ingeniera agrónoma y doctora en biotecnología Josefina Demicheli explicó qué ejes aborda esa tarea, que ella misma lleva adelante como líder de Sustentabilidad y Transformación Digital en ADBlick Granos.

“No se trata de una tecnología en particular, sino de cambiar la manera en que trabajamos. El área de transformación digital atraviesa a todos los demás pilares y procesos que hacen a una empresa, y nuestro rol es lograr que cada área sea eficiente”, explicó la especialista, que reconoce ciertas “etapas” que son comunes a todas las empresas, sin importar su escala o modelo de negocios.

La clave está en las primeras instancias del proceso: el diagnóstico y la selección del problema prioritario. “Hay que entender el problema antes que la herramienta”, señaló Josefina, que asegura que por eso el rol del personal agtech es fundamental: será el que asegure que la solución diseñada tenga éxito.

Pero ello no implica trabajar en solitario. “Cuando la implementación la pensamos juntos, la adopción es el paso lógico que sigue”, explicó la especialista, respecto a la importancia del acompañamiento de cada área tanto en las etapas de planificación como de la puesta en marcha de las herramientas.

El caso Syngenta

Si el desafío es identificar problemas antes que herramientas, para las grandes compañías del agro la cuestión se dirime en encontrar el punto exacto donde la digitalización puede generar valor.

Desde Syngenta, Virginia Passaniti -Digital Solutions Manager de Latam- explicó que esa búsqueda derivó en Cropwise, la plataforma de agricultura digital de la multinacional que integra diversas herramientas para acompañar el trabajo en el lote. En su mayoría, vinculadas al monitoreo, la planificación y trazabilidad.

Pero, más allá de la herramienta, que incluso incorpora su propio motor de inteligencia artificial, Passaniti coincidió en que el rol central sigue siendo el de las personas, pues detrás de la digitalización sigue estando el productor y el agrónomo.

“Más allá de cómo avance la tecnología, nuestra propuesta de valor sigue siendo el acompañamiento a campo. Eso no se negocia. Nuestro trabajo es identificar qué es lo que más le ´duele´ a ese productor, qué necesita y cómo podemos ayudarlo”, aseguró.

Datos sobre datos

Desde la mirada emprendedora, Kevin Canova se detuvo en el caso de Bold, la startup que cofundó en 2019 para “democratizar el acceso a financiamiento” en el agro.

“Buscábamos conocer al productor sin preguntarle nada. Y en esa búsqueda descubrimos que hay datos por todos lados, pero lo que se necesita es condensarlos”, recordó. Eso fue lo que derivó en la creación de su propio sistema operativo que, entre muchas de sus funciones, permite gestionar líneas de crédito.

Es uno de los casos concretos en que se piensa a la digitalización como “infraestructura” más que como una herramienta. “Las nuevas tecnologías nos permiten crear datos sobre los datos. Bold es audaz, porque no trabaja con un problema, sino con un deseo de la industria”, aseguró el emprendedor.

Los mismos desafíos

A modo de cierre, José Demicheli también reparó en la importancia del trabajo humano detrás de la digitalización, un aspecto que en la compañía que fundó y hoy dirige también se expresa con claridad.

“ADBlick es una empresa de desarrollo de negocios en el agro que trabaja con más de 1500 inversores y 3 fondos de oferta pública, pero el desafío más importante sigue siendo trabajar en equipo, tanto internamente como entre los clústers”, concluyó.

Acerca de ADBlick  

Fundada en 2007, ADBlick es una compañía líder en el desarrollo y la operación de agronegocios en Argentina. A través de una estructura profesional orientada a la integración de capital y talento, impulsa negocios de gran escala en Granos, Ganadería y Olivos. Actualmente,  cuenta con tres fondos comunes de inversión cerrados y una red de más de 1.500 inversores. Su modelo de gestión combina eficiencia productiva y visión estratégica para generar valor sostenible en el largo plazo.

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Con la macro en orden, el agro vuelve al radar de los inversores

El cluster de los agronegocios argentinos atraviesa un momento bisagra. El nuevo escenario, marcado por cambios profundos en la política macroeconómica, mayor estabilidad en las variables clave, reducción del déficit fiscal y una creciente apertura económica, redefine las reglas de juego para el sector.

Estas transformaciones fueron el eje de una nueva edición del “Día del Inversor”, organizado por ADBlick —compañía dedicada al desarrollo y gestión de proyectos de inversión en el agro—, donde se analizó el contexto actual y las perspectivas de mediano y largo plazo. El encuentro también puso el foco en el rol de la agroindustria como motor productivo y generador de oportunidades de inversión.

La jornada fue moderada por José Demicheli, CEO de ADBlick, y contó con la presencia de Andrés Borenstein (economista senior en BTG Pactual), Anna Cohen (presidenta y managing partner de Grupo Cohen) y Bernardo Piazzardi (director del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral) como oradores invitados.

Uno de los ejes centrales fue claro: a partir de los cambios en la política económica implementados desde diciembre de 2023, el modelo de negocios del agro dio un giro de 180 grados.

Este nuevo contexto abre interrogantes clave: ¿está Argentina preparada para recibir inversiones? ¿Existen, más allá de la coyuntura, proyectos estructurados que contemplen el escenario local e internacional?

Demicheli destacó que el gran desafío es diseñar modelos de negocio que capitalicen las oportunidades sin perder de vista la complejidad del entorno.
“Después de tantos años de una Argentina cerrada, el sector tiene que reconvertirse. La digitalización y las nuevas tecnologías abren oportunidades que todavía no estamos aprovechando plenamente”, señaló.

La macroeconomía, en orden

“La incertidumbre va a seguir existiendo, pero las decisiones deben tomarse en función de las variables macroeconómicas”, afirmó Demicheli.

En esa línea, Borenstein sostuvo que las condiciones macro están dadas para pensar en una reactivación del negocio agroindustrial. Destacó especialmente la reducción del gasto público: “El Gobierno bajó 5 puntos del PBI; el gasto pasó de 19% a 14%. La macro está ordenada, más allá de matices”.

También valoró positivamente la política monetaria y la apertura económica, aunque consideró necesario avanzar en la eliminación de algunas restricciones. “La desregulación va en el camino correcto: Argentina estaba sobrecargada de regulaciones”, resumió.

El termómetro internacional

Anna Cohen aportó una mirada desde el frente externo a partir de su participación en el Argentina Week en Nueva York.

“La receptividad fue muy positiva y, en muchos casos, sorprendente”, señaló. También destacó el respaldo político y diplomático de Estados Unidos: “El mensaje fue claro: es el momento de invertir en Argentina”.

Según explicó, ya se anunciaron inversiones que podrían canalizarse a través del RIGI, principalmente en energía, minería, agro y economía del conocimiento. Sin embargo, advirtió sobre un contexto global desafiante: “Hay inflación a nivel mundial y mucha volatilidad. Lo que pasa afuera impacta directamente en Argentina”.

El desafío: generar proyectos

Para Bernardo Piazzardi, el principal cuello de botella no está en la macro, sino en la falta de proyectos estructurados.

“No hay proyectos listos para recibir inversión. Están faltando los ‘ADBlicks’”, afirmó. En su visión, el agro aún arrastra una lógica antigua: “Se quedó pegado a una forma vieja de hacer las cosas, pero ahora se está tocando otra música”.

Si bien reconoció que la macro empieza a mostrar señales de estabilidad y que los inversores internacionales vuelven a mirar al país, advirtió que el sector no está preparado para captar ese capital.
“Cuando los inversores decidan avanzar, pueden encontrarse con que no estamos listos”, alertó.

El agro invierte anualmente unos USD 30.000 millones en producción de granos, pero solo el 10% cuenta con financiamiento bancario. “Necesitamos una banca especializada, algo que se viene reclamando desde hace décadas”, señaló.

Además, planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo basado en productividad con valor agregado. Como ejemplo, mencionó el crecimiento de cultivos como carinata, camelina y colza, vinculados a la producción de biocombustibles.
“Se viene una revolución enorme y no tiene sentido seguir compitiendo con Brasil en commodities”, concluyó.

Un nuevo modelo de negocios

Otro de los consensos del encuentro fue que el agro atraviesa un proceso de reconfiguración que obliga a repensar los modelos de negocio.

Demicheli señaló que la producción a gran escala, especialmente en agricultura, enfrenta el fin de ciertas distorsiones que permitían sostener márgenes a partir de brechas cambiarias o alquileres sobredimensionados.

En este nuevo escenario, el foco vuelve a la productividad, la eficiencia y la gestión. Esto implica profundizar la transformación digital, mejorar los planteos productivos y optimizar la logística para sostener la competitividad.

En paralelo, comienzan a surgir oportunidades en los eslabones intermedios de la cadena —el llamado “second tier”—, vinculados a servicios, tecnología y soporte productivo.

También se abren espacios de crecimiento en la ganadería, la profesionalización de la agronomía y la incorporación de tecnología aplicada.

“Estamos entrando en una etapa donde el valor ya no pasa solo por producir, sino por cómo se produce. La eficiencia y la innovación van a marcar la diferencia”, concluyó.

Acerca de ADBlick  

Fundada en 2007, ADBlick es una compañía líder en el desarrollo y la operación de agronegocios en Argentina. A través de una estructura profesional orientada a la integración de capital y talento, impulsa negocios de gran escala en Granos, Ganadería y Olivos. Actualmente,  cuenta con tres fondos comunes de inversión cerrados y una red de más de 1.500 inversores. Su modelo de gestión combina eficiencia productiva y visión estratégica para generar valor sostenible en el largo plazo.

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Con mayor apertura comercial, la ganadería vuelve a atraer capital productivo

Especialistas anticipan un mercado internacional con demanda sostenida, menor oferta y mejores márgenes para los productores argentinos.

En el último trimestre de 2025, el negocio ganadero hizo un click a nivel internacional, a partir de un fuerte incremento en la demanda de carne vacuna y una oferta que creció casi en un 8% a nivel global. En los principales países productores, esto fue a expensas de una fuerte liquidación de sus rodeos, para poder satisfacer este nivel de requerimientos.

Ante este escenario, se presentan diversas oportunidades de negocio que fueron analizadas  en una nueva edición del Día del Inversor que organizó recientemente ADBlick, empresa que gestiona y desarrolla proyectos de inversión en el sector agroindustrial, en el marco del lanzamiento del Módulo 12 del fideicomiso ADBlick Ganadería, enfocado la comercialización y producción de ganado vacuno, especialmente en las etapas de recría y terminación a campo y corral.

En el evento participaron importantes referentes del sector, socios estratégicos y fue moderado por José Demicheli, CEO y fundador de la compañía

Un mercado internacional con demanda sostenida

“El contexto internacional está generando nuevos requerimientos y un desequilibrio fenomenal entre esa demanda y la capacidad del mundo de abastecerla”, resumió Víctor Tonelli, reconocido analista ganadero e integrante del Board Asesor de ADBlick Ganadería.

Para el especialista, uno de los puntos centrales es la revalorización del consumo de proteínas animales a nivel global. Si bien el productor ganadero en Argentina se sostiene a partir del mercado local, es una muy buena oportunidad para subirse al tren del comercio internacional ya que los tres principales mercados que representan el 80% de las exportaciones de nuestro país -China, Estado Unidos y Europa- muestran señales favorables.

Los productores ven previsibilidad, ven un largo plazo de dos años que para cualquiera en el mundo parece corto plazo. Pero para Argentina,  esto es algo extraordinario”, afirmó.

Para los dos próximos años, Tonelli anticipó un escenario de tensión en los precios, que pugnará entre la menor oferta y la demanda de calidad. “Argentina, como pocos, tiene capacidad para dar respuestas a este escenario”, concluyó.

La ecuación productiva: ternero caro, alimentación competitiva

Por su parte, Fernando Canosa, analista y también miembro del Board Asesor se enfocó en los aspectos productivos que llevan a cabo para lograr una recría exitosa: desde la planificación forrajera y la disponibilidad de pasto, hasta la gestión de los recursos y el monitoreo constante del rodeo.

Como en toda actividad productiva, es clave analizar la relación de precios con respecto a los insumos. “Hoy tenemos un insumo caro que es el ternero, pero por otro lado contamos con el pasto, que es el alimento más barato por costos y también hay una muy buena relación con el maíz”, estimó.

A diferencia de otros ciclos productivos, Canosa explicó que el cereal -un insumo clave en la recría- presenta valores muy competitivos, que permiten compensar las elevadas cotizaciones de la hacienda liviana.

“Nosotros trabajamos fundamentalmente en la elección y gestión de los campos, quienes lo gerencian, quienes lo atienden. Entonces, dentro del negocio tenemos una escala en la cual premiamos a aquellos que nos dan mayores ganancias diarias, para obtener las mejores condiciones para los animales y además una mejor tasa de interés y que nuestros inversores se vean reconocidos con un mejor negocio”; señaló. 

Más kilos con eficiencia: el rol de los subproductos

Roberto Guercetti, CEO de la firma Conecar Ganadera, socia estratégica de ADBlick en la terminación a corral, coincidió con Canosa en la importancia del pasto como recurso estratégico y económico para ganar kilos y sumó un componente que también será clave en este sendero: los subproductos.

En la región pampeana se concentra el grueso de la industrialización de maíz y girasol, que constituyen una fuente de subproductos de calidad y que pueden ser muy bien aprovechados para sumar kilos en los corrales.

Guercetti reconoció que es el momento para que los empresarios argentinos aprovechen este escenario global con viento a favor. “Será algo importante en la conversión de kilos de carne, porque iremos a recrías de hasta 200 días y a los animales habrá que darles de comer de forma eficiente. Es por ahí, tenemos que hacer mucho más con menos”, puntualizó.

Tecnología aplicada a recrías  

Juan Pablo Carrera, CEO de Fersam Agroindustrial —aliada estratégica de ADBlick en los esquemas de recría y terminación— destacó que ambas compañías comparten los mismos estándares de exigencia, tanto en la calidad de la hacienda como en los procesos operativos y protocolos de trabajo, lo que les permite generar una sinergia sólida y eficiente.

Apuntamos a un sistema lo más estable posible, que garantice previsibilidad y una tasa atractiva. Trabajamos con recrías eficientes, con ganancias de peso que en los últimos años promediaron al menos 600 gramos diarios”, explicó.

En paralelo, destacó la importancia de sumar tecnología a los planteos ganaderos. “Desde hace años venimos trabajando con caravana electrónica. Contar con información del animal nos permite tener pesadas constantes, entender como vienen ganando peso y tomar decisiones durante todo el proceso y no solo al final”.

Todos los expositores coincidieron que este es un  momento ideal para la ganadería: “Todos los que estamos en este rubro queríamos que ocurra este escenario a nivel mundial”, reconoció.

Plan de negocios y rentabilidad esperada

Francisco de Zabaleta, líder del negocio de ADBlick Ganadería, detalló los principales lineamientos del Módulo 12 del fideicomiso que acaban de lanzar.

El objetivo central del negocio es producir novillos aptos tanto para el mercado interno como para exportación, bajo un sistema de gestión profesional con control de stock, evolución de peso y trazabilidad. El proyecto apunta a alcanzar una escala de entre 8.000 y 10.000 cabezas para optimizar costos y mejorar el poder de negociación.

“Nuestro objetivo es una mayor eficiencia por animal y para lograrlo creemos que lo fundamental es trabajar con los mejores, con empresas aliadas serias que les interese medir, crecer con nosotros y nos garanticen ganancias de peso diarias mínimas. De esta forma, podemos dar garantías a los inversores”; remarcó.

La estrategia productiva contempla una diversificación geográfica en zonas ganaderas de alto potencial como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, con el fin de mitigar riesgos climáticos y operativos.

El esquema comienza con la compra de terneros recién destetados, continúa con el desarrollo a campo hasta los 320-330 kilos y finaliza con la terminación -a pasto o corral- hasta alcanzar pesos de entre 430 y 480 kilos.

El ticket mínimo para poder ingresar al negocio es de $15 millones, con plazos de uno o dos años según el monto aportado y una renta objetivo del 8% por encima de la inflación, bajo un esquema de renta variable, donde el inversor participa del resultado económico y de esta manera se convierte en socio del negocio.

Aprovechar un escenario político favorable

Para finalizar, José Demicheli, fundador y CEO de ADBlick, analizó cómo debe posicionarse la ganadería, frente a un escenario político que contempla desregulaciones, estabilidad en el tipo de cambio y apertura de inversiones. 

“Para que un negocio sea atractivo tiene que cumplir tres condiciones básicas, que son las mismas que me impulsaron a emprender ADBlick  hace 19 años: trabajar con un producto que no dependa exclusivamente del mercado interno; que Argentina tenga competitividad exportadora; y que el sector esté inserto en un mercado con crecimiento y viento a favor”, señaló.

El directivo explicó que, al analizar esas tres variables en el caso de la ganadería, se verifica que hoy están plenamente alineadas: existe una demanda internacional creciente de carne, Argentina es un jugador competitivo en el comercio global y el negocio no depende únicamente del consumo local.

En un escenario de estabilidad macro y mayor apertura comercial, el negocio ganadero vuelve a posicionarse como una alternativa concreta para canalizar inversión productiva.

Acerca de ADBlick  

Fundada en 2007, ADBlick es una compañía líder en el desarrollo y la operación de agronegocios en Argentina. A través de una estructura profesional orientada a la integración de capital y talento, impulsa negocios de gran escala en Granos, Ganadería y Olivos. Actualmente,  cuenta con tres fondos comunes de inversión cerrados y una red de más de 1.500 inversores. Su modelo de gestión combina eficiencia productiva y visión estratégica para generar valor sostenible en el largo plazo

En el mundo de los negocios hay que buscar y leer las señales, más que las tendencias

La semana pasada se realizó un nuevo encuentro organizado por ADBlick Agro en el que  Fernando Zerboni, Profesor de la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad de San Andrés, compartió su mirada sobre el contexto cada vez más incierto para hacer negocios. 

La apertura estuvo a cargo de José Demicheli, CEO y fundador de ADBlick Agro quien remarcó la importancia de generar estos encuentros de reflexión y de escuchar distintas visiones para pensar mejor. 

De acuerdo con el ingeniero Zerboni, estamos ante un cambio que afecta sobre todo a los modelos mentales. “Antes estructurábamos nuestros pensamientos a partir de nuestra historia, ideas y tendencias. Esta manera de pensar entra en duda en un contexto que es cada vez más incierto. Ya no hay expertos que sepan qué va a pasar en el futuro y nuestros caminos se parecen a los de una cordillera, hay que llegar arriba para ver qué viene después”. 

En relación a este punto, el especialista argumentó que en la actualidad se trata de sumar paradigmas ya que nos enfrentamos a problemas sumamente complejos, en los que hay muchos actores que no están controlados. En este sentido es clave entender los flujos, buscar patrones, metáforas y centrarse en un pensamiento no lineal que tiene mucho más que ver con la evolución que con la técnica. 

Algunas de las fuentes actuales de dicha complejidad son: la geopolítica, la política, el consumo de productos y servicios, los cambios en las formas de trabajar y en las estructura y procesos de las empresas, las regulaciones y los modelos de negocios. 

En esta “nueva normalidad” hay que explorar los negocios sin mapas. “Tenemos que volver a las culturas ancestrales y a recuperar herramientas que hemos perdido. Como los esquimales, o los polinesios que saben exactamente dónde están y pueden volver al punto de partida sin ir por el lugar que recorrieron. Para eso hay que estar en estrecho contacto con el entorno. Buscar y leer las señales, más que las tendencias y finalmente establecer un área de llegada, no un punto de llegada. 

Algunas de las claves que mencionó a lo largo del encuentro, fue la importancia de contar con un sentido de dirección y propósito, un portafolio de exploración, tener una cultura de aprendizaje y contar siempre con varias estrategias. “hay que estar mucho más atento porque el entorno cambia a mucha velocidad. En el futuro no hay un solo paradigma sino un portafolio de paradigmas. En el mundo que viene gana el que pueda beneficiarse del desorden” . 

Al finalizar, Belen Ochoa, directora de la Fundación Bisblick realizó una breve presentación de la 10° edición del evento Argentina Visión 2040 que se realizará el próximo 25 de agosto en el auditorio del Gob. de la Ciudad de Buenos Aires, organizado por ADBlick Agro, Argensun y el Centro de Agronegocios de la Univ Austral con el lema: “Volver al futuro: qué debería hacer el agro argentino para volver preparado al futuro” cuyo objetivo es ser un lugar de reencuentro y networking entre los referentes del sector y recaudar fondos para esta ONG que actualmente acompaña a más de 100  jóvenes con alto potencial y bajos recursos económicos a convertirse en los primeros profesionales de sus familias. 

“En Argentina solo el 13% de los jóvenes completa un estudio terciario o universitario. Nos inspiramos en jóvenes que tienen ganas, a los que les falta un pequeño empujoncito para poner a girar la rueda. El motor son ellos” finalizó José Demicheli, CEO de ADBlick Agro. 

Para más información: www.argentinavision2020.com 

Una charla sobre Olivos. La revolución de la alta calidad.

En un nuevo Día del Inversor conversamos con  Miguel Zuccardi, Director de la unidad aceite de oliva Familia Zuccardi.

El evento se dio en el marco de  la reciente noticia de que Mendoza se convirtió en la primera zona con Identificación Geográfica para el aceite de oliva virgen extra de Argentina, un pedido que la provincia venía promoviendo hace cuatro años y que otorga un sello de calidad a los aceites de oliva. 

El ingreso de Miguel al universo del aceite fue por una casualidad. Durante la carrera de agronomía hizo un curso de cata de aceite de oliva y ahí, además de descubrir su pasión, se dió cuenta de que era un mercado que presentaba muchas oportunidades. En 2005 empezaron a cultivar sus propios olivos y hoy cuentan con una superficie propia de 300 hectáreas. En 2009 con una producción inauguraron su propia planta de elaboración. 

“La revolución de la alta calidad, es un cambio que se viene dando en los últimos 20 años. Hasta los 90 por ejemplo, el aceite de oliva no se envasaba en botellas de vidrio. En la actualidad hay mucha gente joven trabajando en proyectos muy interesantes”.

Zuccardi sostiene que si bien estamos en un momento coyuntural complicado, debido al atraso cambiario, a nivel global se está generando una mayor masa crítica y que justamente, para que el aceite tenga un valor diferencial, tiene que haber conciencia. “Nadie paga más por lo que no entiende. En el vino hay brechas grandes porque hay especialización. En el aceite de oliva no hay techo ya que fuera del mediterraneo el consumo per cápita es muy bajo. En Estados Unidos, que está creciendo mucho, todavía no se llega a un litro per cápita, mientras que en latinoamérica no pasa los 300 ml. Hay un reconocimiento a la calidad, cada vez mayor. Otro factor que tracciona el consumo es la tendencia de una alimentación cada vez más saludable”.

Finalmente explicó que hoy hay una madurez técnica para que los proyectos sean más viables económicamente. “Con errores y acierto logramos una buena tecnificación. Hoy estamos en una etapa de mucho conocimiento. Sabemos dónde plantar, tenemos experiencia y contamos con paquetes tecnológicos cada vez más definidos. Por supuesto, esto es agricultura, y quienes participamos de esta actividad sabemos que somos una industria a cielo abierto, con todo lo que esto implica”. 

Con respecto a la relación con ADBlick, Zuccardi afirmó que 2023 va a ser una buena oportunidad para hacer negocios. Manuel Diez, Lider de proyecto de ADBlick Olivos por su parte destacó una relación de colaboración “Somos vecinos. Nos gusta compartir información sobre las máquinas que el otro está probando. Tenemos mucha cercanía por el interés en la actividad”.

Andrés Oliver, Director de operaciones de ADBlick Olivos, realizó una breve reseña sobre los proyectos de inversión que hoy están funcionando en la provincia de Mendoza “Hoy estamos abocados a la mecanización y a la reconversión del paquete tecnológico. Este sistema a su vez permite descargar la cosecha en el camión y que en una hora y media la fruta esté entrando a la planta de producción. Esto desde el punto de calidad es óptimo” 

ADBlick Olivos cuenta con dos proyectos en Mendoza y en la actualidad tiene la finca más grande de la provincia, con una amplia cartera de clientes y operaciones a nivel local e internacional. “En los últimos años nos logramos posicionar en precios muy por arriba del promedio, gracias a la calidad de la materia prima y a las condiciones de logística que marcan un diferencial. Trabajamos con un producto exportable y comoditizable, en un mercado transparente que tiene un precio de referencia que además es un producto no perecedero. Hoy, por la coyuntura actual, se puede ingresar al negocio mediante una inversión a dólar oficial. En un mundo con inflación en dólares, para quien quiera diversificar sus ahorros es una excelente oportunidad” agregó Oliver.

Si querés revivir la charla podes hacerlo desde nuestro canal de youtube  https://youtu.be/k6njaBl6Fh4