Archivo de la categoría: El Agro que viene

Cuáles son los sectores a los que apuesta el campo para mejorar la rentabilidad

Los especialistas advierten que la verdadera diferencia ya no está sólo en los rindes; los factores que se volvieron determinantes para sostener la rentabilidad en el campo

Belén Ehuletche

Fuente: El Cronista, actualizado el 18 de Junio de 2026

En esta noticia

  • La ganadería toma la delantera
  • Soja y girasol ganan espacio
  • El maíz resiste con buenos rindes
  • Trigo: clima ideal, pero dudas por la tecnología aplicada
  • El nuevo diferencial: las finanzas
  • Nuevos ganadores, más exigencias

Aunque el campo argentino se encamina hacia otra campaña de altos volúmenes y promete un ingreso de u$s 36.000 millones, los cambios en las reglas de la economía exigen nuevas estrategias; en un escenario internacional con precios a la baja aparecen ganadores y perdedores.

Con valores de los granos más ajustados, costos todavía elevados y un sistema financiero más exigente, el sector atraviesa una reconfiguración.

En ese escenario, la ganadería aparece como el negocio mejor posicionado, mientras que soja girasol ganan atractivo frente a cultivos más demandantes de insumos, como el maíz y el trigo.

“El ganador número uno es el que tiene un campo mixto donde puede producir maíz y convertirlo en carne”, resumió Fernando Bazán, analista del sector agropecuario.

Según explicó, la integración entre agricultura y ganadería permite capturar valor agregado dentro del propio establecimiento, reducir costos logísticos y comerciales y mejorar los márgenes en un contexto donde la rentabilidad agrícola está cada vez más ajustada.

La ganadería toma la delantera

Desde ADBlick coinciden con ese diagnóstico. Francisco de Zabaleta, líder de Ganadería de la compañía, sostiene que el mercado atraviesa un momento de firmeza pocas veces visto en los últimos años.

“Se observan precios de hacienda históricamente altos, sostenidos por una oferta de terneros que viene cayendo desde hace varios años y una demanda de exportación que sigue firme”, explicó.

A esto se suma un contexto favorable para la suplementación gracias a los costos relativamente competitivos de las pasturas y del maíz, lo que permite terminar animales con mejores pesos y calidad.

Sin embargo, advirtió que los buenos resultados ya no están garantizados simplemente por participar del negocio.

“El margen depende de cómo se gestiona la eficiencia en cada etapa del ciclo y de la capacidad de leer en qué momento conviene entrar con cada categoría de hacienda”, señaló.

Soja y girasol ganan espacio

En agricultura, la soja vuelve a posicionarse entre los cultivos más atractivos.

Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, la cosecha está prácticamente finalizada y los rindes resultaron mejores a los esperados.

La producción podría cerrar entre uno y dos millones de toneladas por encima de las estimaciones iniciales, consolidando una muy buena campaña para el principal complejo exportador argentino.

Ese buen desempeño productivo se combina con una mejora relativa en la ecuación económica del cultivo.

Bazán considera que una eventual reducción de las retenciones podría impulsar una nueva etapa de «sojización», especialmente en los campos alquilados, que representan cerca del 70% de la superficie sembrada del país.

Sin embargo, desde ADBlick creen que el fenómeno no se limitará únicamente a la oleaginosa. “Las rotaciones se están reconfigurando, pero no sólo hacia la soja. También hacia el girasol”, dijo Esteban Romero, gerente de Producción de ADBlick Granos.

La razón es económica. Los aceites mantienen una buena valorización y tanto soja como girasol requieren menores niveles de fertilización que las gramíneas.

“La relación insumo-producto de trigo y maíz es hoy desfavorable y eso va a impactar sobre el área sembrada”, agregó.

El maíz resiste con buenos rindes

Paradójicamente, el cultivo que enfrenta mayores desafíos económicos muestra un desempeño productivo destacado.

Romano destacó que el maíz tardío presenta muy buenas perspectivas en gran parte del país, aunque la cosecha avanza lentamente debido a los elevados niveles de humedad del grano.

Las lluvias recientes y la posibilidad de un año asociado al fenómeno de “El Niño” podrían extender la recolección incluso hasta septiembre.

Las mejores condiciones se observan en el norte de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y Salta, mientras que el oeste bonaerense también muestra rindes muy favorables.

La excepción es el sudeste de Buenos Aires, donde la falta de precipitaciones durante momentos críticos del verano afectó el potencial productivo.

Aun así, el balance general del cultivo sigue siendo positivo. “No hay dudas de que será una muy buena campaña”, resumió Romano.

Sin embargo, desde el punto de vista económico, el maíz enfrenta una competencia creciente frente a cultivos con menores costos de implantación y menor presión tributaria.

Trigo: clima ideal, pero dudas por la tecnología aplicada

La campaña fina comenzó con un escenario climático casi perfecto. Las lluvias acumuladas durante los últimos meses permitieron arrancar la siembra de trigo con perfiles de humedad excelentes y un ritmo de implantación récord, reflejan los analistas.

No obstante, la ecuación económica vuelve a aparecer como condicionante.

Cuando los productores tomaron las decisiones de siembra, los fertilizantes mostraban valores elevados, lo que llevó a muchos a reducir la inversión tecnológica.

Aunque posteriormente la urea retrocedió, también cayó el precio del cereal.

Según Romano, esto podría limitar parte del potencial productivo, aunque las recientes mejoras climáticas y el alivio en algunos costos podrían evitar una caída significativa del área sembrada.

Con rindes normales y un eventual escenario Niño durante la primavera, la producción podría ubicarse en torno a los 20 millones de toneladas.

El nuevo diferencial: las finanzas

Más allá de los cultivos, los especialistas coinciden en que el principal cambio del negocio agropecuario está ocurriendo fuera del campo.

Bazán, productor agropecuario de Córdoba, sostiene que el área financiera pasó a ocupar un lugar central dentro de las empresas.

La desaparición de las tasas reales negativas, el endurecimiento del crédito y la necesidad de administrar cada punto de rentabilidad hacen que hoy una buena estrategia financiera pueda marcar la diferencia entre ganar o perder dinero.

La preocupación no es menor. Mientras la Argentina se encamina hacia una nueva cosecha de gran volumen y una importante generación de divisas, los balances empresariales podrían no reflejar el mismo resultado.

Para Bazán, el principal problema que enfrenta hoy el productor no es la producción, sino la falta de flujo de fondos.

Según explica, buena parte del sector está sosteniendo su operatoria mediante líneas de financiamiento de corto plazo tomadas durante exposiciones como Expoagro y Agroactiva.

“Hoy lo que más sufre el productor es el bajo flujo de fondos. Se está paliando con créditos de corto plazo para capital de trabajo y pago de alquileres”, alertó.

El analista aclaró que todavía no existe un proceso generalizado de descapitalización, pero adviertió sobre una tendencia preocupante.

“No llegás a una descapitalización, pero vas camino a eso, porque vivís para pagar crédito”, resumió.

Desde ADBlick muestran una visión algo más optimista y consideran que, salvo eventos climáticos adversos, no debería registrarse una campaña generalizada de pérdidas. Sin embargo, coinciden en que el productor deberá afinar cada decisión de inversión, financiamiento y comercialización.

Nuevos ganadores, más exigencias

De las distintas miradas, surge que la ganadería integrada aparece hoy como el negocio más sólido del agro argentino.

También ganan protagonismo los productores que diversifican cultivos y regiones, aquellos que encuentran oportunidades en soja y girasol y quienes logran combinar eficiencia productiva con una gestión financiera profesional.

Pese al alivio fiscal que el sector le reconoce al gobierno de Javier Milei, aseguran que otros aspectos se han vuelto más “exigentes” y demandan mayor esfuerzo al productor.

Por eso, en sintonía, los analistas señalan que la diferencia entre ganar y perder se define cada vez más en la administración de los costos, el flujo de caja y el acceso al financiamiento.

En consecuencia, los problemas de liquidez ya se reflejan en las decisiones de compra de los productores. Según explicó Bazan, en campañas anteriores a esta altura del año ya estaba adquirida la mayor parte de la urea y de otros insumos como herbicidas, insecticidas y semillas.

Hoy, en cambio, predomina una compra mucho más escalonada. “Con suerte, está adquirido entre el 30% y el 35% de la urea”, señaló.

En paralelo, indicó que “la presencia de crédito puede mitigar el problema en el corto y mediano plazo, pero la sábana sigue siendo corta”.

El nuevo escenario macroeconómico restringió el acceso a pesos y volvió más exigente el crédito para quienes no tienen una carpeta financiera sólida, señaló.

¿Hay un desplazamiento del capital desde las finanzas hacia la economía real?

Por José Demicheli Fundador y CEO de ADBlick Agro

Durante años, en Argentina fue más rentable aprovechar distorsiones financieras que invertir en producción. Hoy esa lógica empieza a cambiar.

La estabilización macroeconómica y la apertura comercial están configurando un nuevo escenario de negocios, donde la competitividad vuelve a ocupar un lugar central. Y frente a este cambio emerge una pregunta clave: ¿estamos asistiendo a un desplazamiento del capital desde las finanzas hacia la economía real?

Todo indica que sí.

Los primeros signos muestran el agotamiento de un ciclo basado en el carry trade y en rentabilidades sostenidas por brechas cambiarias y desequilibrios económicos. En esta nueva etapa, los activos productivos vuelven a ganar protagonismo porque generan valor genuino, flujo de fondos sostenible y capacidad de crecimiento de largo plazo.

En ese escenario, la agroindustria argentina vuelve a posicionarse como uno de los pocos sectores capaces de combinar escala, competitividad exportadora y generación real de valor.

Pero este cambio de paradigma también exige una transformación profunda en la manera de producir. La competitividad ya no depende solamente de producir más, sino de producir mejor. El diferencial ya no está en vender commodities, sino en hacerlo con eficiencia, tecnología, escala y gestión profesional.

En agricultura, la rentabilidad depende cada vez más de la optimización de procesos, la integración tecnológica y la capacidad de administrar la volatilidad en un mercado global que premia productividad y eficiencia. 

La ganadería representa otro ejemplo claro de esta oportunidad. El mundo enfrenta una demanda creciente de proteínas frente a una oferta global limitada, y Argentina reúne condiciones excepcionales para responder a ese escenario: recursos naturales, capacidad exportadora y experiencia productiva.

Sin embargo, la gran discusión ya no pasa solamente por ordenar la macroeconomía. El verdadero desafío será transformar esa estabilidad en proyectos competitivos capaces de atraer capital de largo plazo.

Y ahí aparece una limitación estructural que Argentina todavía no resolvió: la falta de vehículos de inversión profesionalizados y proyectos “investment ready”.

Actualmente, de los USD 30.000 millones que el agro invierte cada año, apenas cerca del 10% cuenta con financiamiento bancario. El sector todavía opera, en gran medida, bajo estructuras tradicionales. Existe un riesgo concreto: que cuando el capital internacional decida avanzar con fuerza sobre Argentina, el país no tenga suficientes proyectos preparados para absorber esa demanda.

La oportunidad existe, pero todavía requiere profesionalización, escala y capacidad de ejecución.

Desde nuestra experiencia integrando capital y talento en proyectos agroindustriales durante casi dos décadas, vemos este proceso con optimismo. El contexto internacional ofrece oportunidades concretas y las señales políticas acompañan. El desafío será construir modelos de negocio sólidos, eficientes y preparados para competir en un escenario global cada vez más exigente.

La Argentina tiene una oportunidad histórica para consolidar un modelo basado en la producción, la innovación y las exportaciones. El desafío ya no es únicamente estabilizar la economía. Es demostrar que el país puede transformar esa estabilidad en inversión real, competitividad y desarrollo sostenido.

Cómo viven el 2023 los CEOs del sector que más dólares trae a la Argentina

Los “superprofesionales” del agro: cómo viven el 2023 los CEOs del sector que más dólares trae a la Argentina

Argentina perdió relevancia en el mercado global de soja, pero las oportunidades siguen estando; qué piensan los gigantes como COFCO, Adecoagro y Molinos Agro.

En el marco de su tradicional Día del inversor, ADBlick Agro organizó una charla virtual que tuvo como eje al cluster argentino de la soja, un sector clave que no quiere perder competitividad global en medio de la peor sequía de la historia.

Para abordar este desafío, ADBlick reunió a líderes de destacadas empresas: COFCO, representada por Alfonso Romero Bedoya, Adecoagro por Ezequiel Garbers, Molinos Agro por Pablo Noceda y Allaria Agro por Juan Politi, todos moderados por José Demicheli, para converger en un punto de encuentro: en el cluster argentino de la soja no hay productores vs. industria: si bien es cierto que se ha perdido protagonismo a nivel del mercado mundial, ael complejo oleaginoso sojero actúa en conjunto para cambiar políticas de negocio y transformar la realidad. 

Además, todos coinciden en que las oportunidades siguen estando y estarán en el futuro, y que, más allá de la sequía y complejidades de la macro, la apuesta agroindustrial en este país privilegiado de recursos naturales es a largo plazo.

Sequía y finanzas: año complejo para el agro

En primer lugar los especialistas analizaron el impacto de la sequía en la campaña. «Es el peor año de lluvias desde que hay registro en Pergamino», ejemplificó Ezequiel Garbers, gerente general de Adecoagro, quien alertó que la cosecha cayó al menos al 50% por debajo de lo esperado. «Es un año que no había visto antes en mi vida», agregó.

De igual manera, el gerente de Adecoagro detalló que los resultados son muy desparejos según la zona. Además de que se notan las diferencias de manejo y rotaciones.

José Demicheli, CEO de ADBlick, repasó que es la primera vez en los 15 años de la empresa de siembras a escala en la que quedan hectáreas sin cosechar. Cabe señalar que ADBlick Granos siembra unas 45 mil hectáreas de cultivos diversificados, con una gran participación del girasol en los planteos. Al mismo tiempo, Demicheli resaltó que la variable precio juega un rol clave en esta campaña: «Este año las finanzas nos pueden marcar el resultado del negocio».

Pablo Noceda, CEO de Molinos Agro, resaltó la relevancia de la industria argentina de crushing: 

En estos años con problemas en la calidad, con un poroto liviano, verde etc. no se alcanzan los estándares de calidad de exportación del poroto de soja “tal cual” y la industria del crushing, actúa como un “corrector de calidad” haciendo que el campo argentino pueda exportar al mundo.

también agrego. “Tampoco tenemos que perder de vista que somos compradores todo el año. Si la industria no existiera como tal, se generaría una presión muy concentrada de ventas», graficó al nombrar que el sector funciona como un «amortiguador de la presión de cosecha», generando valor al campo argentino.

Respecto al ritmo de ventas, Noceda recordó que en la campaña pasada hubo dos “dólar soja” que «escurrieron hasta la última tonelada comercializable» lo que hizo que entráramos a esta campaña sin stocks iniciales y que una cosecha en un rango de 21 / 22 MM, luego de asegurar la semilla para la siembra de la próxima campaña, deje a la industria con un saldo de unos 18 o 19 millones de toneladas para procesar. Siendo la capacidad de crushing unos 65 millones, la capacidad ociosa será altísima sumando costos a la cadena.

Alfonso Romero Vedoya, CEO de COFCO Argentina, se situó en los 22 millones de toneladas de soja que se esperan como techo, porque la cosecha podría ser aún menor: «Venimos escuchando rindes por debajo de lo esperado y con bajo peso hectolítrico». Se espera una reversión de la situación y recuperación al respecto a partir del Niño o año neutro que todos pronostican a partir de este invierno. 

Soja: qué tiene que hacer la Argentina para recuperar su relevancia histórica mundial. 

«Brasil procesa 50 millones de toneladas, pero produce 150 millones, se transformó en el proveedor de soja del mundo», repasó Romero Vedoya.

Argentina ha perdido preponderancia y Brasil va a seguir creciendo. Ojalá, Argentina, produjese hasta 70 millones de toneladas de soja para aprovechar las oportunidades que nos da el mundo y que no hemos podido capitalizar hasta acá «, agregó el líder de COFCO Argentina. Es menester volver a pensar en dichas oportunidades que ofrece la demanda mundial y definitivamente tomar caminos que nos conduzcan a recuperar market share y posicionamiento, porque ello es posible. 

Romero Vedoya destacó que el compromiso de una compañía como COFCO va más allá del contexto adverso: «Algunas campañas malas no cambian el rumbo, es apostar al sector con inversiones y con actividad. Es una tormenta que tenemos que pasar y veremos cómo seguimos para adelante». El resto de los especialistas coincidió con su criterio, resaltando las enormes oportunidades y la necesidad de pensar y apostar con faros de largo plazo. 

También destacó que para el ciclo 2023/24 se espera un clima distinto: «Se habla de un Niño, lo que sería una excelente noticia». «Somos todos capitanes de tormenta en Argentina, pero siempre prima el optimismo. Esta es una industria que puede procesar mucha soja. Hay que darle las condiciones a los productores para que puedan producir mucho más».

De esta forma, invitó a unir a todos los sectores ligados a la agroindustria para dar «un mensaje más uniforme» y replicar políticas para «dejar que el productor siembre con eficiencia y con la capacidad que tiene». «Necesitamos que la macro acompañe», concluyó.

Pablo Noceda comento: «Argentina tiene una geografía privilegiada y es cuestión de hacer las cosas bien. Acercar la producción primaria a los puertos y los puertos al mundo. Debemos incorporar más tecnología a la semilla y más infraestructura para acercar a las tierras más marginales a los puertos. En Brasil hacen hasta 1500 kilómetros en promedio y acá tenemos gran parte de la cosecha a 300 km alrededor de los puertos, hay que ser optimistas en que se puede volver a ocupar los lugares que tuvimos en el comercio mundial de harina y aceite de soja. Hace falta bajar impuestos, reglas de juego claras y estables», remarcó el líder de Molinos Agro.

Noceda también dijo, es importante que el productor pueda elegir qué produce, en función de lo que el mundo demanda: «Las retenciones distintas para el maíz y la soja hacen que el productor no produzca lo que el mercado demanda. Es un impedimento para el crecimiento de la agroindustria, para acercar Argentina al mundo «.

Al respecto, el gerente de Adecoagro coincidió en que hace falta trabajar para acercar los puertos y las plantas de procesamiento a los campos: «En estas situaciones adversas aparecen posibilidades de hacer acuerdos, y que nos enfoquemos todos en lo que hay que hacer. Quizás ahora nos pongamos más de acuerdo y nos enfoquemos más hacia esos lados». Lo importante es que hay mucho por hacer. 

«Tenemos planes de crecimiento y lo que suele pasar en esta época es que se atrasan un poco. Pero están y nos vamos adaptando a lo que va pasando», agregó Garbers sobre planes de inversión.

«Liderazgo adaptativo» para una Argentina mejor

José Demicheli planteó su visión de empresa de siembras a escala. ADBlick entró al negocio hace 15 años y generó la reputación necesaria para que más de 1500 inversiones depositen sus ahorros para invertir en la economía real del agro. 

Con visión, horizonte y valores, la clave de ADBlick Granos fue ser productores de calidad y eficientes para «jugar el partido» de crecer en campo alquilado. Además, esto nos motivó a encontrar partners en distintas partes de la cadena, como compra venta de insumos y granos y encontrar sinergias de crecimiento, además de permitirnos sofisticar y desarrollar la parte financiera del negocio. Estos verticales nos ayudan a “amortiguar” una mala foto como la que vemos este año».

Bajo este marco, Demicheli planteó que uno de los ejes de la nueva edición del encuentro Argentina Visión 2040, que se llevará a cabo el 29 de junio, será el «liderazgo adaptativo» para crecer como sociedad. Esto es «identificar cuál es el problema en general, único, que une a todas las facciones». «En Argentina cada uno tira para un lado para ver quién se salva, y no se salva nadie. El desafío es cómo hacer para que trabajemos juntos para una Argentina mejor».

 

 

Lee la nota completa https://news.agrofy.com.ar/noticia/204726/superprofesionales-agro-como-viven-2023-ceos-sector-que-mas-dolares-trae-argentina

ADBlick Granos le hace frente a la sequía y planea sumar 5000 hectáreas

Con 14 campañas de experiencia, ADBlick Granos se consolida como una empresa integrada en la cadena de valor que reúne a más de 800 inversores; cuáles son los planes para el nuevo ciclo

El Día del Inversor de ADBlick Agro permitió conocer un adelanto de los resultados de una campaña en donde el clima pegó más que fuerte a todas las zonas productivas.

 Pese a todo, ADBlick Granos, administra más de 60M de capital y opera más de 45 mil has. De siembra, logra hacerle frente al desplome de rindes con una cartera de negocios integrada al sector.

“Venimos de tres años excelentes productivamente,  Tuvimos altibajos, pero se compensó con el precio”, comentó José Demicheli, CEO del Grupo ADBlick, al repasar la actualidad de ADBlick Granos.

 De cara a la cosecha gruesa de la campaña 2022/23, Demicheli cuenta: “De alguna manera preparamos el sistema para este momento, (de extraordinaria seca y extremo calor)  porque estamos en un negocio a cielo abierto y los eventos climáticos suceden”. Esto tiene que ver con la decisión de la empresa de integrarse a la cadena de valor, con compra-venta de insumos y  granos, servicios financieros para el sector y hasta la compra de una empresa de agro de Tandil.

 Todo el negocio de ADBlick Granos se planteó “buscando una combinación adecuada de negocio , para que  una campaña el vertical de siembras pueda perder hasta un 30% por causa del clima o incluso un poco más y seguir resultando negocio para el inversor permanecer en ADBlick Granos”, resume Demicheli. . Son más de 100 campos, con 300 lotes ambientados y más de 10 cultivos los que forman parte del sistema de ADBlick Granos.

 En los planteos del fideicomiso, que reúne a más de 800 inversores, la fina es muy importante (más de 13.000 hectáreas) y se combina con el girasol, lo que también permite atenuar el impacto climático. En la estrategia se suman contratos de aparcería para papá.

 “Salimos a buscar una campaña en plena niña en donde salimos empatados e incluso ganamos algo de plata”, agrega el CEO del Grupo ADBlick en medio de una sequía histórica. “Vino el terremoto, se cayeron algunos edificios, pero nuestra torre era antisísmica y estamos en pie, preparándonos para captar oportunidades, nuevos campos, comprar compañías, asociarnos, etc.”, resume.

 En la campaña 14 de ADBlick Granos, si el rinde de la soja de segunda que aún estamos transitando cae un 25%, la renta consolidada será probablemente del 1,77%. Cabe señalar que ya se perdió un 33% de la fina. Esto da entre 0 y 3% de renta, dependiendo del escenario que nos encontremos definitivamente al final de la cosecha[2] .

 ADBlick Granos es invertido por el Fondo Común de Inversión Cerrado ADBlick Granos y el Fondo Común de Inversión Cerrado Agropecuario ADBlick Granos Plus  ,  que buscan canalizar inversiones del mercado de capitales hacia la economía real, en particular hacia el sector agropecuario que actualmente tiene mucha más inversores interesados en ingresar en ellos que la capacidad de darle ingreso al capital, lo que le da al negocio un “músculo financiero” de mucha liquidez para buscar negocios y oportunidades.

 Bajo este marco, en abril se presentará el plan de negocios para el ciclo 2023/24, en donde se buscan sumar 5000 hectáreas para llegar a las 50.000. Todo en un año en donde se despide La Niña y se comenzaría a regularizar el régimen de lluvias.

 “En el 2023 vemos un año muy difícil, en modo supervivencia. Pero vamos a ver un rebote y aparece una oportunidad interesante”, concluyen desde ADBlick.

Un fideicomiso Olivícola en Mendoza

El emprendimiento, integrante del CREA Olivícola San Juan, destina sus frutos a la industria de elaboración de aceite de oliva y a la producción de aceitunas de mesa.

Dado el contexto del mercado mundial y las particularidades que conlleva la producción olivícola, la opción del fideicomiso adquiere, para algunos productores, especial relevancia. La figura del fideicomiso permite que, con aportes de pequeñas sumas de capital de múltiples inversores, se puedan concretar grandes proyectos productivos. En la finca olivícola de ADBlick pueden dar testimonio de eso.

ADBlick Olivos se encuentra estructurado mediante dos proyectos dentro de una misma finca: Olivos I, en ejecución desde 2009, con un total de 256 hectáreas, y Olivos II, vigente desde 2011, que agrupa otras 576 hectáreas. El predio cuenta con disponibilidad para desarrollar productivamente otras 120 hectáreas.

El emprendimiento productivo diseñado por ADBlick, empresa que cuenta con fideicomisos en diferentes actividades agroindustriales, tiene –sumando Olivos I y II– un total de 380 inversores de diferentes perfiles. La cuota mínima de acceso es de 13.000 dólares.

Integrante del CREA Olivícola San Juan (región Valles Cordilleranos) y localizado en Reducción, departamento de Rivadavia (Mendoza), el fideicomiso cuenta con derecho de agua de riego proveniente del río Tunuyán, lo que representa una gran ventaja al no tener que recurrir a perforaciones para obtener agua subterránea. El riego en toda la finca se encuentra presurizado y automatizado, de manera tal de hacer un uso eficiente del recurso en función de las necesidades concretas de las plantas.

«La región Valles Cordilleranos cuenta con dos grupos olivícolas: Olivícola San Juan y Arauco; en ambos, luego de un gran trabajo, logramos unificar criterios para comparar costos y márgenes, de manera tal de poder efectuar un monitoreo permanente y comparativo de indicadores de clave en todas las empresas olivícolas que integran la red CREA”, explica Manuel Diez, gerente general de la finca olivícola de ADBlick

“En la red CREA las empresas olivícolas suman en total unas 3500 hectáreas y alrededor del 10% de la producción nacional, además de estar presentes en todas las provincias productoras: Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja y Córdoba”, añade.

La finca comercializa los frutos con destino a la industria para la elaboración de aceite de oliva, como a la producción de aceituna de mesa. Entre sus clientes se encuentran Molinos, Zuccardi, Sovena y Nucete. También destina parte de la propia producción para elaborar aceite de oliva a fazón con destino al mercado externo.

“En los últimos tiempos se eliminaron muchas plantaciones de olivos en Mendoza debido al avance de la urbanización. Por ese motivo, somos actualmente los mayores productores de aceitunas y aceite de oliva de la provincia”, comenta Manuel.

Al finalizar el balance auditado de cada ejercicio, se realiza una asamblea entre los inversores del fideicomiso para decidir, en caso de haber utilidades, cómo se gestionarán en lo que respecta a la distribución de dividendos y reinversión.

“Los inversores son propietarios de una porción de la finca, por lo que, si quieren salir del fideicomiso pueden vender su parte. En los casos en lo que esto ha sucedido, se encontraron con una revalorización de su inversión debido a las mejoras promovidas en la tierra”, remarca.

Tanto la poda como la cosecha de la aceituna con destino a la elaboración de aceite se realiza de manera mecanizada por medio de contratistas, mientras que aquella que se elabora para aceituna de mesa exige cosecha manual.

El período óptimo de cosecha para elaborar aceite de oliva en la zona se extiende de desde fines de abril hasta comienzos del mes de junio. “La cosecha mecánica de las aceitunas permite que el tiempo entre la recolección y el ingreso a la fábrica para el procesamiento sea mínimo, lo que garantiza una elevada calidad del aceite obtenido”, apunta Manuel.

Afortunadamente, la helada intensa que afectó a la provincia de Mendoza a comienzos de noviembre pasado no resultó dañina para los olivos porque en ese momento la planta no se encontraba en una fase productiva crítica. “Venimos transitando una campaña climáticamente favorable para la olivicultura”, señala el gerente de la finca.

En España e Italia, las dos naciones que concentran la producción mundial de aceite de oliva, las producciones vienen decayendo de manera dramática por efecto de una sequía combinada con altas temperaturas en los períodos críticos. Adicionalmente, el consumo mundial de aceite de oliva, que se había incrementado luego de la pandemia de Covid-19, experimentó un nuevo salto luego de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, dado que ese conflicto bélico provocó disrupciones en las cadenas de suministro del aceite de girasol.

En ese marco, luego de registrar un piso de 2345 u$s/tonelada en mayo de 2020, los precios de exportación del aceite de oliva a granel argentino comenzaron a subir para superar los 3800 u$s/tonelada en febrero de 2021 y los 4440 en marzo de 2022. Si bien desde mediados de este año comenzaron a aflojar, siguen siendo elevados en términos históricos

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la actividad –como muchas otras producciones intensivas– es la disponibilidad de trabajadores en los períodos de cosecha, dado que existe una proporción importante de beneficiarios de planes sociales que optaron por salir del mercado de trabajo o, en caso de ingresar, no tienen un comportamiento predecible al respecto. Otro inconveniente es la falta de financiamiento adecuado, con tasas de interés accesibles, para conseguir capital de trabajo y aportes orientados a realizar inversiones.

“Otra gran preocupación en la región es que en los últimos años vienen disminuyendo las nevadas y se están reduciendo los glaciares, con lo cual el caudal de los ríos se retrae y promueve restricciones hídricas más prolongadas”, comenta Manuel. Parte de ese problema podría ser solucionado con perforaciones que capten el agua subterránea, pero eso solo es viable si el costo energético de extracción y distribución del recurso resulta acorde a los números de la actividad, que, en cualquier caso, requiere economías de escala para ganar competitividad.

“Somos optimistas porque contamos con los recursos naturales, la gestión y la tecnología necesarias para producir un alimento de excelente calidad que tiene una demanda creciente en el mundo”, resume Manuel.

Identificación de origen

A partir de 2022, Mendoza fue la primera provincia argentina en obtener la denominación de origen para su aceite de oliva extra virgen. En realidad, se trata de la primera que se otorgue por fuera de la Unión Europea –después de Túnez– y la primera en Latinoamérica. Ese logro, promovido por la Asociación Olivícola de Mendoza, entidad gremial que agrupa a las principales empresas olivícolas, permite destacar las propiedades del producto mendocino, que cuenta con un alto contenido de ácido oleico otorgado por la latitud de cultivo y el clima mediterráneo.

El aceite con denominación de origen puede contar con un mínimo de 20% y un máximo de 50% de la variedad Arauco, pudiendo aparecer, en las proporciones restantes, como complementarias Frantoio, Arbequina, Farga, Coratina, Picual y Corneiki. La acidez debe ser menor a 0,6% con polifenoles totales mayores a 100 partes por millón.

Lee la nota completa: https://www.contenidoscrea.org.ar/inspiracion-crea/fideicomiso-olivicola-una-alternativa-la-produccion-n5326341

El blog de ADBlick Agro