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Hoy la cuestión radica en analizar brevemente el panorama productivo

Hoy nos encontramos comenzando un nuevo año, un 2019 que nos recibe con nuevas expectativas y renovadas energías para encarar lo que viene.

Nuevamente abundarán las charlas de café en las cuales se debatirán la cuestión inflacionaria, las expectativas políticas y por supuesto, nuestra visión de la Argentina hacia lo que viene. Desde el punto de vista del agro, seguramente muchos de nosotros estamos esperando que sea éste el año que marque el punto de inflexión de cara al futuro, a través del cual la Argentina se posicione en el mundo como líder en la producción de alimentos vía rol clave del sector agropecuario. Ahora bien, hoy la cuestión radica en analizar brevemente el panorama productivo, referido a la producción y comercialización de cereales y oleaginosas.

La Secretaría de Agroindustria estima que la cosecha 2018/19 será de 19,26 millones de toneladas, 4,1% más que la campaña anterior. También creció la cebada.

La Argentina conseguirá por tercer año consecutivo una cosecha récord de trigo. Así lo señala el informe mensual de estimaciones agrícolas que publicó la Secretaría de Gobierno de Agroindustria que muestra una producción récord de 19,26 millones de toneladas para la campaña 2018/2019, la mayor en la historia del país de ese cereal.

La cebada tuvo un desempeño muy favorable con un aumento de producción del 35,3% respecto del año anterior. Mientras que por su parte, el maíz experimenta un crecimiento similar del 2,3% con una intención de siembra de 9.35 millones de ha. La soja también tendrá su participación, llega con una intención de siembra de 17,5 millones de ha.

Somos optimistas en pensar en nuestra Argentina como un país líder en lo que es la producción de alimentos y la satisfacción de la demanda de los mismos de cara al futuro. Estamos en un mundo que crece día a día, donde la demanda de alimentos crecerá de manera exponencial en los próximos años y desde Argentina, somos los únicos que contamos con las condiciones agroclimáticas adecuadas para poder satisfacerla.

ADIÓS 2018, BIENVENIDO 2019

De acuerdo a lo informado por la Secretaría de Agroindustria, dentro del período enero a noviembre 2018 las exportaciones de carne vacuna aumentaron 76,73% interanual.

En el armado del informe, se tomaron datos recabados por el INDEC. De los mismos surge que en el mes de noviembre, las exportaciones de res con hueso franquearon las 500 mil toneladas equivalentes a US$ 1.779 millones.

Si tomamos estos datos y los comparamos con la información disponible de los últimos 30 años, solo en siete oportunidades los envíos desde la Argentina superaron el volumen de 500.000 toneladas de res con hueso. Así lo aseguraron desde Agroindustria, quienes a su vez destacaron el ritmo de compras de China, el resurgimiento de Rusia y la importancia de la Unión Europea.

Yendo más al detalle, el relevamiento indicó que en 2018 prevaleció la venta de congelados, que duplicaron las exportaciones en volumen en relación a 2017, mientras que en el caso de los cortes enfriados sólo se incrementaron en el 23%.

Ante un escenario tan positivo como el mencionado, agroindustria estima que la oferta de carne vacuna al mundo por parte del Mercosur representaría el 33% del comercio mundial.

Ciertamente el 2018 quedará en la historia de las exportaciones de la Argentina dado el crecimiento de las mismas, la apertura de nuevos mercados como ser Japón para cortes procedentes de la Patagonia argentina, y la reapertura de los Estados Unidos luego de casi 18 años de registrarse los últimos embarques a ese destino. Así lo consideró Luis Miguel Etchevehere, titular de la Secretaría.

En cuanto a lo que respecta al mercado interno, el pasado viernes Liniers cerró con precios récord y una demanda que pareciera no tener techo. Se manejaron precios de hasta $ 62.- por por kilo por machos de hasta 327 kilos y $ 60.- por hembras de hasta 317 kilos.

Se habla de un ingreso de más de 8.300 cabezas, llegando el acumulado de la semana a los 30.000 animales y la demanda trabajó con mucho interés por el consumo, los novillos y vacas de buena calidad.

Los dos precios mencionados fueron récord en el recinto. Adicionalmente, la vaca buena se vendio con mejor precio y mayor agilidad. En tanto los novillos livianos (431 a 460 kilos) se comercializaron a un valor de $ 57.- por más de 150 animales.

El faltante que se esperaba para esta época del año, favoreció la suba en los precios . A esto se le suma la cuestión climática, que impide concretar cargas directas.

Este marco le otorgó a Liniers -en los primeros días del año- mucha firmeza y la certeza del sostenimiento en las cotizaciones.

 Así es como despedimos un 2018 con exportaciones récord y le damos la bienvenida a un 2019 con perspectivas de una demanda creciente, tanto interna como externa, y la tan esperada suba en los precios como hemos visto en años anteriores, donde el precio de la carne tiende a copiar los movimientos del dólar.

¿Por dónde está la papa?

Pese a las incertidumbres políticas que rodean a la Argentina y a que muchos especialistas proyectan una inflación de al menos 30% para este año y un tipo de cambio por encima de los $47 pesos por dólar, se podría mantener el optimismo de que el 2019 será mejor en cuanto a crecimiento de PBI para nuestro país de lo que fue el 2018. Pero sin dudas que ante un año electoral, el 2019 puede ser tanto o más desafiante que 2018.

La actividad económica Argentina podría empezar a recuperarse en los prox. meses, liderado por las exportaciones ya que se espera que la cosecha sea un 30% mayor en promedio en cuanto al volumen que el año pasado. Las exportaciones de Trigo y Cebada crecerán quizás en un porcentaje mayor inclusive que la campaña pasada, sumado a que este año hubo un incentivo en cuánto a los precios para este cereal, lo cual es una muy buena noticia.

Lo mejor pasará por el maíz que está para una escalada alcista y la proteína cárnica sigue con alta demanda. La siembra de soja está en su tramo final, la siembra de maíz casi en un 90% de avance, con posibilidad de aumentar por lotes de soja que pasarían a maíz. De esta manera, estamos frente a una campaña record para maíz, y más o menos promedio o normal para soja, a pesar de las complicaciones climáticas de las últimas semanas.

En general, la región sudamericana está a mitad de camino en su cosecha 18/19. El clima en Brasil será determinante para la cotización de la soja y el maíz y parecería que los precios de estos cultivos todavía podrían estar un escalón más arriba, U$S 250 la tonelada para la soja es un buen precio, y U$S 150 la tonelada para el maíz también lo es en esta coyuntura.

Hay pocos sectores que puedan traccionar y dinamizar la economía de Argentina como lo hará el sector Agropecuario, potenciado por una demanda creciente de alimentos a nivel mundial. El campo con la cosecha, podría darnos una gran mano para gambetear la “crisis”.

Por otro lado, pareciera que la estrategia del Gobierno es planchar el tipo de cambio como ancla inflacionaria para lo cual sube también la tasa y le reza a Bolsonaro y a Brasil que hoy tiene muy buenas perspectivas ante el cambio de gobierno, para que nos siga comprando y vendiendo cosas.

La Reserva Federal ha dado señales de que durante el año 2019 no subirá la tasa de interés de corto plazo. Las curvas de rendimiento del bono americano siguen aplanadas. En Argentina los bonos públicos tienen TIR alta, pero el riesgo luce muy alto frente a un posible aunque poco probable default. Pero sabemos que en Argentina todo puede pasar!

Bajo este diagnósitco, resulta fundamental que como país podamos capitalizar más todavía las ventajas comparativas que tenemos. La Argentina tiene el clúster productivo oleaginoso más competitivo del mundo, más competitivo que Brasil e incluso que EE.UU. El desafío es lograr maximizar el potencial que tenemos como sector. Si a estas ventajas le sumamos “inversión”(en infraestructura por ejemplo, para lograr reducción de costos, de tiempos, mayor eficiencia

operativa, etc), “institucionalidad y reglas de juego claras”, “mayor predecibilidad”, indudablemente nos podremos volver a encausar en el camino del desarrollo y crecimiento que tanto necesitamos.

Estamos en un momento bisagra, un punto de inflexión para poder entre todos salir de esta situación que tanto nos aflige. Las políticas de largo plazo son indispensables para optimizar el potencial que el Campo en su conjunto tiene de aquí a los próximos años, con todo lo que ello implica para el país. Ayer, hoy, mañana y como siempre… pareciera ser que la “papa” está por el lado del campo.

Exportaciones a EE.UU ya son un hecho

Las exportaciones hacia dicho país se habían interrumpido tras un brote de aftosa en el 2001, el cual quiso ocultarse, pero al enterarse el país del norte decidió cerrar el ingreso de nuestras carnes.

Luego de 17 años y mucha burocracia para reabrir el comercio de carne vacuna entre Argentina y los Estados Unidos, se anunció durante la semana del G-20 el regreso de las exportaciones.

Se realizó el primer despacho desde la planta frigorífica Swift Argentina S.A. empresa líder en las exportaciones del sector cárnico, de capitales brasileros, ubicada en la localidad santafecina de Rosario. El cargamento compuesto exclusivamente por cortes Premium salió vía aérea hacia Miami.

Si bien es cierto que los envíos de carne Premium a EE.UU. van a representar una minoría (alrededor del 20%)  y que el fuerte de este mercado (el 80%) va a ser carne de menor valor con destino elaboración de hamburguesas. Le permite a la industria frigorífica, al disponer de esta posibilidad, una mayor eficiencia en la integración de los cortes y remanentes de la faena.

Sumado a las oportunidades de vender cortes Premium otorgándole un valor agregado. A su vez este incremento en las exportaciones (con un cupo sin arancel de 20 mil toneladas) puede producir un aumento en el valor de la cuota Hilton, que lleva solo cortes Premium. Finalmente, este valor puede ser trasladado al precio de compra de la hacienda, lo que resulta una mejora en el valor para el productor ganadero.

MERCADO DE ORGANICOS EN ARGENTINA

Diseñar 30 años atrás la producción de alimentos saludables, orgánicos e integrales podía parecer solo un sueño. Recién se estaba introduciendo la siembra directa como práctica de labranza en el país, no se conocían ni la biotecnología ni los cultivos transgénicos y eran empleados a campo soluciones agroquímicas de muy alta toxicidad. La carrera tecnológica propuesta por la creciente demanda de alimentos a nivel mundial, en una superficie cultivable cada vez más escasa, con recursos naturales que deben ser usados de manera sostenible, ha puesto sobre la mesa un debate importante sobre la mejor forma de aportar una solución a este dilema existencial.

En nuestro país existen emprendimientos familiares tradicionales que desde hace más de 30 años han transformado ese sueño en realidad, y no traen a la mesa una discusión, sino una solución concreta, rica, sabrosa, integral y orgánica. Aportan a la mesa de los argentinos todos los días una solución saludable.

En publicaciones recientes sobre la evolución de los productos orgánicos en Argentina, Ameli Ablin y Carlos Manozni describen características especiales de este mercado que me pareció muy interesante compilar y resumir (ver links de publicaciones completas abajo)

“La producción de alimentos orgánicos según la FAO tiene por objetivo primordial obtener alimentos de calidad superior al promedio estándar, aplicando procedimientos que respeten el medio ambiente sin el empleo de productos químicos ni transgénicos, orientados al mismo tiempo a procurar conservar la fertilidad y los recursos de la tierra por vía de un adecuado manejo de prácticas agronómicas biológicas ajustadas al ecosistema regional específico.

En nuestro país corresponde al Senasa establecer los requisitos para la habilitación de las firmas privadas técnicamente calificadas para certificar el cumplimiento de las condiciones de calidad propias de la producción orgánica. La certificación garantiza al consumidor que el producto resulte sano, cumpliendo todos los requisitos y protocolos establecidos. Anualmente SENASA presenta su reporte estadístico sobre la evolución de la actividad en Argentina.

Somos el segundo mayor productor y exportador mundial de cultivos y alimentos orgánicos después de Australia, la actividad en nuestro país viene creciendo a tasas muy importantes. Desde 2013 se consolida una tendencia muy positiva para la producción orgánica, que refleja una corriente sólida de largo plazo -1995 a 2017- verificada en un crecimiento promedio del 8% anual.

En dicho marco la distribución de la superficie orgánica cosechada mostró una mayor participación de la producción destinada a cereales y oleaginosas (50%), seguida por los cultivos industriales -por ejemplo, sidra y vino (31%)-, las frutas (14%) y las hortalizas y legumbres (5%). La mayor superficie cosechada entre los cultivos de cereales orgánicos correspondió al trigo pan (36%), seguido por la avena (18%), maíz (13%) y arroz (12%).

Según un informe presentado en la Feria Biofach (Alemania) – que exhibe la producción y comercialización de productos orgánicos de más de 120 países- el mercado global de alimentos orgánicos crecería más del 14% entre 2017 y 2021, como resultado de un incremento en los ingresos de los consumidores, junto a una creciente conciencia de los mismos acerca de los beneficios para la salud de los comestibles ecológicos. Asimismo, el mercado mundial de orgánicos avanza en la incorporación -como atractivo adicional para sus consumidores, sensibilizados a los temas medioambientales- de envases biodegradables o fácilmente reciclables.

En conclusión, una generación de consumidores cada vez más exigentes -nacidos desde comienzos de siglo- abre nuevas oportunidades comerciales para países proveedores de alimentos y bebidas orgánicos. Ello presenta un panorama alentador para los proveedores locales de bienes certificados acorde a las normas y principios de la producción ecológica.

Nuestro país está muy bien posicionado para responder a la demanda creciente de productos orgánicos y tiene un prestigio ya ganado en inserción y respuesta. Por un lado, cuenta con una estructura legal de fiscalización reconocida internacionalmente apoyadas en normativas equivalentes que posee la unión europea para regular la actividad además de una gran diversidad productiva” destaca el MAPO – Movimiento Argentino para la Producción Orgánica.

Fuente: El Economista; La Nación.