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Crece la exportación y se suman herramientas para el productor

Se espera que este año Argentina llegue a las 300.000 toneladas de carne exportada, en medio de un contexto turbulento para el sector donde no se sabía cómo iban a impactar las noticias sobre la carne brasilera, que tuvieron a más de un exportador en vilo. Por el momento viene teniendo un desenlace feliz.

Por lo tanto, estos índices de exportación previstos significan un aumento del 13% con respecto al año pasado. Sin embargo, esta no es la única noticia que entusiasma a los productores que están integrados en el circuito de exportación dado que también la implementación de los reintegros para la exportación significaron un incremento en la rentabilidad.

Los principales mercados que influenciaron en este aumento fueron China y Chile, podemos afirmar entonces que después de noticias desalentadoras finalmente estamos frente a mejores circunstancias que las esperadas.

El mercado de exportación últimamente viene siendo el tema más recurrente en ganadería, hasta se está hablando de la estructuración de un foward ganadero que permitiría llevar a novillo pesado con buen precio sin exponerse a las fluctuaciones del mercado en esta categoría tan difícil.

Más allá de las noticias externas, hay una fuerte apuesta por parte de los productores de volver a abastecer el mercado internacional con la añorada “carne argentina”. La necesidad existe y oportunidades hay, pero tampoco habría que dejar de lado el mercado interno que es un cliente que consume 56 Kilos por año.

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Cómo invertir en el agro, uno de los sectores más beneficiados por el Gobierno

Los inversores no estratégicos tienen la posibilidad de apostar por uno de los sectores de la economía con mejores perspectivas de crecimiento a través de activos financieros. Las opciones van desde algunos FCI y fideicomisos hasta acciones y Obligaciones Negociables de empresas agroindustriales. El retorno proyectado, en algunos instrumentos, puede superar el 8 % anual en dólares.

Sin duda, el sector agropecuario se anotó entre los más beneficiados por los cambios en la política económica del gobierno de Mauricio Macri. Capitalizó las reformas en 2016, se rebalanceó y cerró el año con crecimiento en varios rubros. Ahora, todas las fichas están puestas en ver una verdadera consolidación en 2017. “Se espera que el sector agroindustrial comience a desplegar todo su potencial este año, contribuyendo significativamente al crecimiento de la economía argentina“, planteó sin rodeos en sus proyecciones el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ricardo Valderrama.

En esa línea, el último estudio del International Business Report (IBR) de Grant Thornton indica que el agro y la construcción son los sectores que los propios empresarios argentinos ven con mayor optimismo para 2017. El potencial de crecimiento que ven en ellos es de 38 y 30 por ciento, respectivamente.

Así planteado el panorama, apostar por uno de los sectores más tradicionales de la economía argentina puede resultar una idea atractiva a los ojos –y los bolsillos– de los inversores financieros. Es decir, quienes ponen capital no de manera estratégica en un negocio, como son los socios o dueños de una empresa, sino temporal, a mayor o menor plazo, con el único objetivo de perseguir un buen retorno.

¿Cómo pararse en los negocios que orbitan alrededor del campo sin tener más conocimientos sobre cultivos y sus derivados que los aprendidos en el colegio o los que nos guían por la verdulería o la góndola del supermercado? La respuesta es a través de los activos financieros. Desde “prestarles” a empresas del sector que emiten bonos, Obligaciones Negociables (ON) y pagan una tasa de interés en busca de capital para seguir desarrollando su negocio hasta Fondos Comunes de Inversión (FCI) y fideicomisos o acciones de compañías vinculadas de una u otra manera a la cadena agroindustrial.

Hay inversiones para todos los gustos y también para todos los perfiles de riesgos. Para los más osados, serán las acciones. Para los más conservadores, los bonos. En el medio, un campo de oportunidades. Eso sí, son opciones para “apostar” una parte del dinero a invertir, no para meterse a pleno, porque tienen sus riesgos y particularidades.

En un contexto de estabilización económica, el agropecuario en la Argentina es uno de los sectores con buen potencial de crecimiento a futuro”, vaticinan los analistas de Pellegrini Administradora de Fondos, y subrayan que el modo más viable para que los inversores minoristas sin demasiada experiencia puedan jugarse por este sector es a través de FCI.

Pellegrini, que es la gerenciadora del Banco Nación, tiene un FCI ad hoc. “El fondo Agro invierte en instrumentos de renta variable (acciones) y renta fija agropecuarios de mediano y largo plazo con el objeto de alcanzar una valoración constante del patrimonio asumiendo la menor exposición al riesgo posible”, postulan los asset managers a cargo de este fondo.

Como se ve en casi todos los instrumentos vinculados a este sector en particular, no es apto para los que quieran invertir solo por un par de meses y retirarse con la renta en el bolsillo. “Está recomendando para un inversor con riesgo de moderado a alto, ya que es un fondo volátil y la permanencia mínima recomendada para obtener un rendimiento deseado es de un año. La inversión mínima es de $1000”, subrayan.

Apuestas directas

Vemos realmente mucha demanda para papeles vinculados al sector agropecuario, básicamente porque ha sido muy favorecido por las políticas económicas de la actual administración”, opina Sebastián Money, Gerente de Investment Banking de Balanz Capital, y asegura que “el mercado acompaña fuertemente cada colocación que efectuamos para esta industria”.

Balanz fue colocador recientemente del fideicomiso financiero Agrofina XI. Agrofina, como fiduciante, cede en este caso al Banco de Valores (el fiduciario) una cartera de cheques de pago diferido con seguro de crédito de COFACE por un valor de $98.017.209 por los cuales se emiten Valores de Deuda clase A y B. Ambos son a tasa variable, Badlar de Bancos Privados más 200 pb (A) y 400pb (B). En promedio, se estima la rentabilidad de este instrumento entre un mínimo de 21% y un máximo de 30% y está destinado, en este caso, a inversores calificados, como es la situación de los Fondos Comunes de Inversión y las compañías de seguro.

También bajo la estructura de fideicomiso y la mira apuntando al sector agropecuario en sus distintos nichos, ADBlick Agro tiene varios proyectos en el mercado. ADBlick Granos es un proyecto basado en la producción y comercialización de cereales. Según explica Juan Pablo Carrera, de la Dirección de Negocios de la compañía, cuentan con más de 600 inversores y ocho campañas de experiencia. “Diversificamos por zonas y por cultivos arrendando más de 200 campos en toda la provincia de Buenos Aires”, dice el ejecutivo. En este caso, la inversión mínima sugerida es de  US$10.000 y la rentabilidad proyectada es de 14% en dólares. El plazo varía de uno a tres años.

Para un perfil de riesgo algo más moderado que el caso de los granos, ADBlick Agro ofrece a los inversores un proyecto con base en la ganadería, y otro que hace su apuesta al olivo y sus derivados.En ADBlick Ganadería apuntamos a 8000/12.000 terneros abarcando las etapas de recría y terminación del ciclo productivo, diversificados en zonas y razas, ofreciendo al inversor minorista sumarse a un negocio de escala”, cuenta Carrera. “El ticket de ingreso sugerido es de $300.000, con salida a 12 meses y/o  posibilidad de continuar en el siguiente módulo. Se proyecta una rentabilidad productiva del 8% anual en dólares o equivalente a un 30% en pesos”, añade.

ADBlick Olivos, apunta el experto, es, por su parte, un proyecto que está vigente desde 2009, con una finca de 832 hectáreas en Mendoza. “Es una inversión con mirada al largo plazo, que apunta a lograr una renta en régimen de 9,1% en dólares”, aclara.

Sacar ventaja

Juan Manuel Vazquez, Head of Equity & Credit Research de Puente, también es optimista respecto del sector y asegura que “el agropecuario, junto con energía (particularmente, oil & gas y generación) debería ser uno de los más beneficiados en los próximos años”. El vehículo que recomienda para exponerse a este segmento son las acciones de empresas vinculadas, de uno u otro modo, a la producción agropecuaria primaria o a la industria.

Las opciones son más de una docena. Algunas son grandes empresas con nombres reconocidos y otras, más chicas. Hay papeles que cotizan en el panel de las acciones líderes (Merval), donde están las más negociadas (por volumen de transacciones y no por la performance de su precio) y otras que lo hacen en el panel general. Incluso, algunas pocas son firmas argentinas que sus acciones solo pueden comprarse en la Bolsa de Nueva York (NYSE).

El primer papel que anota Vázquez en su lista de empresas para apostarle al crecimiento del sector agrícola es San Miguel. La compañía, de origen tucumano, es uno de los mayores productores a nivel mundial de limones y desde hace unas semanas podría decirse que su suerte cambió. Será una de las principales beneficiarias de la reapertura del mercado estadounidense para la exportación del cítrico, que estaba vedada desde hacía 16 años.

San Miguel exporta la mayor parte de su producción y tiene la gran parte de sus costos operativos denominados en pesos”, aporta Vázquez como señal de fortaleza para la empresa tucumana. Las acciones de San Miguel empezaron a subir en la Bolsa de Comercio ya en los días previos a la reunión del presidente Mauricio Macri con su par de los Estados Unidos, Donald Trump, luego de la cual se levantaron las restricciones al ingreso de limones argentinos. El 25 de abril los papeles cotizaban a $108 y, en poco más de una semana, subieron 11%. Al cierre de esta edición se negociaban a $120. San Miguel es una empresa totalmente integrada, es decir, que abarca desde el cultivo hasta la comercialización de limones frescos. Además, produce jugos concentrados y clarificados de limón, cáscara deshidratada y aceite esencial de limón.

Otra firma vinculada al sector agropecuario, que desde la mirada del analista de Puente debería mostrar un recorrido positivo a mediano plazo, es Molinos. “Debería beneficiarse por su calidad de líder en el mercado, con la mitad de su ingreso operativo proviniendo de la comercialización de granos y la otra mitad por la venta de productos alimenticios de marca propia”, explica.

Según describe Rava online en el perfil de la compañía, Molinos Río de la Plata, fundada en 1902, es una de las firmas líderes de la industria alimenticia de Sudamérica, con llegada a más de 50 países en todo el mundo, además de ser uno de los actores clave en el procesamiento de soja y comercialización de sus derivados. “La compañía basa su estrategia en dos pilares: el desarrollo de sus marcas tanto en el mercado local como en el internacional y su creciente participación en el complejo oleaginoso”, indican desde la sociedad de Bolsa.

En un segmento similar juega Morixe. La organización produce harinas de alta calidad. Sus acciones cotizan solo en el panel general, lo que indica que es un papel poco transado y ahí radica un riesgo adicional para cualquier acción: la escasa liquidez puede hacer que al momento de querer salir, cueste encontrar compradores.

Balancear la cartera

Tanto las acciones como las ON de empresas vinculadas al agro se comportan en la misma sintonía, con demanda por parte de los inversores porque es un sector favorecido por las políticas económicas”, explica Money, de Balanz Capital, pero aclara que el mercado mide constantemente a cada cotizante: “Es importante mencionar que los números de la compañía o la estructura propuesta tienen que ser acordes a los lineamientos que el mercado espera. No es lo mismo la emisión y la receptividad que tienen los inversores para una empresa con calificación AAA que una emisión de una firma BBB. Tanto tasa como plazo y monto se ven afectados por estas variables”.

En ese sentido, Money pone sobre la mesa el caso de las ON del Grupo Los Grobo, una de las empresas agropecuarias más fuertes de la Argentina, que conduce Gustavo Grobocopatel, hombre clave y referente del campo argentino. Las ON –es decir, títulos o bonos de deuda que la firma coloca en el mercado en busca de fondos frescos para financiar inversiones– fueron colocadas por Balanz a través de subasta pública que se realizó los primeros días de mayo. El dato que demuestra el interés de los inversores es que  fue sobresuscripta. Es decir, que se ofertó más dinero que el que la firma planificaba tomar.

Se emitieron dos series: las ON Clase VII denominadas en dólares y con pagos de interés y capital en esa moneda. El cupón (interés) resultó de 6,75% anual. Las clase VI son en pesos y pagan un interés equivalente a Badlar de bancos privados más 4 puntos porcentuales. Ambas series son a 24 meses de plazo y fueron calificadas “BBB+ (arg)” por FIX SCR.

Otra “perlita” que los analistas ponen sobre la mesa es Ledesma, por su posicionamiento en distintos segmentos del mercado. “Esta compañía tiene exposición al sector agroindustrial, donde es líder en los mercados de azúcar y papel. Además, posee un negocio muy atractivo, que es la producción de bioetanol, en un contexto donde el mix de bioetanol en naftas podría incrementarse del 12% actual a mayores niveles en el futuro”, argumenta Vázquez, de Puente.

Para completar el menú y diversificar el mix de acciones de compañías vinculadas a los agronegocios, la lista puede incluir a Adecoagro, que cotiza solo en el NYSE y que, si bien tiene activos en la Argentina, registra la mayor parte de su ingreso operativo en Brasil mediante sus negocios de azúcar, etanol y energía. Algo similar se da en el caso de Cresud (cotiza en el NYSE y la BCBA), la cual, si bien buena parte de los ingresos del sector de agricultura se originan en el país, es un holding diversificado con intereses en real estate mediante su participación en IRSA.

Para finalizar, Vázquez incluye también a Agrometal en sus recomendaciones. “Cotiza en el panel general y es una empresa que debería beneficiarse por mayor actividad agrícola ya que es líder en ventas de maquinaria para campo”, explica.

Apostar por el campo desde el homebanking es posible. Los resultados se verán a mediano plazo y, claro, estarán íntimamente relacionados con la suerte que corra la economía argentina en general. Potencial hay. Ahora resta que pueda expandirse en toda su magnitud.

Los highlights para el inversor

Las proyecciones le dan sustento a las ideas de crecimiento. Pero la clave para pasar a ser “supermercado” y no solo “granero” es vender productos industrializados. Para eso, es condición indispensable que la economía siga abriéndose, que las empresas inviertan para estar a la altura de la demanda y para agregar valor a las commodities (granos), que el país deje de ser solo exportador de materias primas y que las reglas de juego se mantengan estables a largo plazo. Es un camino largo, que recién inicia.

Consultado sobre el tema en una entrevista que la agencia de noticias Télam le hizo a Gustavo Grobocopatel, de Los Grobo, el ejecutivo enunció en primer lugar, la necesidad de una reconversión de la industria agropecuaria. “Es una reconversión necesaria y obvia. No puede haber supermercado del mundo si no hay integración. Y no solo podemos ser supermercado, podemos ser el lugar de creación de muchas empresas del siglo XXI con base tecnológicas que no necesariamente transformen productos, sino procesos”, dijo.

Hablando de integración con el mundo aseguró que se dieron pasos “importantes en lo simbólico”, en referencia a la apertura conseguida con los Estados Unidos para los limones argentinos, un negocio que en sí mismo es chico pero “simbólicamente es muy fuerte y de seguro abrirá otras oportunidades”.

Los acuerdos comerciales que pueda generar la actual administración benefician fuertemente a la actividad agroexportadora en virtud de la apertura de nuevos mercados y llegar a lugares donde actualmente la demanda se encontraba restringida”, define Sebastián Money, Gerente de Investment Banking de Balanz Capital, a la hora de fundamentar las buenas perspectivas para el sector. “Básicamente –avanza– aumenta la oferta de las empresas argentinas como consecuencia de la incorporación de nueva demanda”.

Desde la Gerencia de Gestión Comercial Agropecuaria BNA notan un cambio de tendencia en el sector: “El desarrollo del interés por la inversión es un proceso que de manera paulatina se va acentuando, habiendo evolucionado en función a la oportunidad de negocio e incentivos que cada sector fue percibiendo”. Y agregan: “Sin dudas, el que más rápido reaccionó y de manera muy positiva ante la apertura de la economía fue el agroindustrial”.

Marcelo Mc Grech, Gerente de Agronegocios de Banco Galicia, también hace hincapié en el camino positivo que empezó a recorrer el agro: “Ya empiezan a verse proyectos de inversión de distinto tipo. Entre ellos, se encuentran casos de empresas que agregan valor a su producción, del mismo modo que hay proyectos de eficientización energética y energías renovables”.

Todo está por hacerse y el recorrido recién empieza. El tiempo dirá si la Argentina se convirtió en supermercado o se quedó en su rol de granero. Mientras tanto, los inversores no estratégicos, los que solo aportan capital, le están poniendo una ficha a esta posibilidad comprando acciones o suscribiendo deuda de empresas agropecuarias, agroindustriales o agroexportadoras.

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Requisitos ambientales para un feedlot

La producción intensiva de carne vacuna es un proceso productivo en el cual intervienen varios factores como la genética, sanidad, manejo y nutrición. En cuanto al manejo consiste en la utilización eficiente de los recursos disponibles conservando el medio ambiente. Para una gestión eficiente y apropiada en planteos intensivos se hace necesario tener en cuenta las condiciones geográficas y edáficas del lugar, como también identificar las áreas de riesgo de contaminación para controlar o reducir sus efectos.

En el feedlot de bovinos para carne, el área de mayor riesgo ambiental lo constituye la contaminación localizada de suelos y aguas, tanto subterráneas como superficiales, emergente de la acumulación de deyecciones y movimiento de efluentes. En un segundo lugar podríamos ubicar la contaminación del aire y la degradación del paisaje.

Las condiciones geográficas y edáficas ideales para su establecimiento son:

  • La ubicación, que por motivos preventivos lo ideal sería que no se encuentre a menos de 10 km de la población más cercana para evitar problemas de contaminación de napas freáticas utilizadas para consumo humano y por la emisión de olores indeseables y el polvo.
  • El suelo debe permitir la compactación, para lo cual son mejores los suelos arcillosos para la estabilidad del tránsito animal ya que el barro dentro de los corrales, junto con el viento y la humedad persistente, atentan contra la eficiencia de engorde. Por último, evitar la infiltración de contaminantes hacia la napa freática. En cuanto a esta debe ubicarse a no menos de un metro y medio de profundidad para evitar riesgos de contaminación.
  • Las regiones debiera contar con bajas precipitaciones anuales y climas templados a templados fríos para el bienestar y confort animal, dado que la temperatura de mayor confort de los animales es de 20°C. Regiones con 600 mm anuales resultan mejores a la hora del manejo de los efluentes que aquellas en los que se superan los 1200 mm. A su vez, también deben tenerse en cuenta la intensidad promedio de las lluvias. En lugares con precipitaciones abundantes la pendiente debe rondar el 3% y nunca superar el 4- 5%, para evitar que la velocidad de escurrimiento se torne erosiva.

En conclusión y en general, las zonas con mayor aptitud para establecer los engordes son las zonas templadas semiáridas o sub húmedas, con suelos francos, de buena compactación y pendiente moderada. Esto no quiere decir que en zonas que no posean estas características no puedan llevarse a cabo explotaciones, pero es probable que en zonas más húmedas se tenga que invertir más en factores como mantenimiento y limpieza de corrales.

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Agricultura: Proyecto a escala en economía real

Hoy nos encontramos en la mitad de un 2017 muy movido y lleno de cambios. Es evidente que todos los cañones desde el Estado, a través de la política económica, están apuntando a controlar un mal que en nuestra Argentina preocupa: la inflación. En las charlas de café, además de debatir sobre las expectativas de precios, se suele tocar mucho el tema de las elecciones. Nuevamente encararemos otra visita a las urnas; ese sentimiento político que incluso en ocasiones se vuelve patriótico nos vuelve a invadir una vez más. Es sabido que estos años los inversores suelen ser cautos en general, aunque puntualmente en estos meses nos hemos enfrentado a la vedette del momento que son las altas tasas, muy atractivas por cierto a un tipo de cambio que viene bastante quieto.

Ahora bien, ¿hacia dónde orientar el portfolio para el segundo semestre? Qué inversiones generarán atractividad de aquí a unos años, teniendo ya una visión de mediano plazo?

Históricamente, bien es sabido que el agro argentino es un sector de nuestra economía de excelencia a nivel mundial. El mismo ha demostrado en reiteradas ocasiones una capacidad de superación y vocación de vanguardia. Nuestro país es el cluster oleaginoso más productivo del mundo, contando con recursos naturales y condiciones agro-ecológicas realmente privilegiadas para la producción de cereales y oleaginosas.

Desde ADBlick Granos, hoy estamos lanzando la Campaña 9 de este negocio integrado en donde nos dedicamos principalmente a la producción y comercialización de cereales y oleaginosas a través del arrendamiento de múltiples campos en la Provincia de Buenos Aires. ADBlick Granos resulta una excelente oportunidad para invertir en un negocio de envergadura, diversificado productivamente a través de sus 45.000 has. de cultivo, 6 zonas de influencia a lo largo de la Provincia y 7 cultivos distintos dentro de la cartera. Hoy está claro que el factor climático tiene cada vez mayor preponderancia en el negocio. Por tal motivo, además de encontrarnos totalmente diversificados en distintas zonas y a través de distintos cultivos, hemos desarrollado nuestra nueva unidad de negocios para integrarnos en la cadena de valor del agro, vía comercialización de insumos y prestación de servicios.

De esta manera, se busca ofrecer al inversor una oportunidad única: invertir en el campo argentino formando parte de toda la cadena de valor en la producción de agro-alimentos; desde arrendamientos, siembra y cosecha, pasando en el medio por la comercialización de insumos agropecuarios y servicios al productor.

En cuanto a la inversión, el negocio está planteado para ofrecer al inversor una renta anual promedio del 14% en dólares. La inversión mínima es de USD 10.000, pudiéndose integrar la misma tanto en $ARS como en USD. Esto representa un interesante atractivo, dado que permite al inversor participar de un negocio de gran escala con un ticket minoritario, dolarizado y con liquidez anual.

Con vasta experiencia, ADBlick Granos ha perfeccionado su paquete tecnológico de siembra, cuidado y cosecha. En línea con esta cuestión, hemos desarrollado nuestro Departamento de Imágenes para intensificar nuestro trabajo de ambientación en la política de arrendamientos a través de la agricultura de precisión. Esto consiste en un exhaustivo análisis de imágenes satelitales de cada campo, para determinar el potencial productivo de los distintos lotes y evaluar así la oferta de alquiler. Por otro lado, en cuanto a la parte comercial, la forma de trabajo, por el volumen y calidad que manejamos, por nuestra seriedad y por la excelencia productiva, hoy somos los Productores Nro. 1 de Girasol Alto Oleico y hemos logrado Convenios Comerciales Estratégicos para la venta de Granos a través de los cuales fijamos un precio pautado y nos cubrimos de potenciales bajas.

ADBlick Granos va más allá de un simple pool de siembra; siendo hoy una Empresa de Siembras a Escala con un equipo consolidado, operadores especializados en cada zona de influencia que han forjado una estrecha relación con dueños de campos y contratistas, estructura de costos con un componente mayormente variable, tecnología de punta y procesos establecidos, y un esquema de negocio muy dinámico y versátil. Hoy es el momento de capitalizar todo lo perfeccionado a lo largo de estos últimos difíciles años.

Estamos donde tenemos que estar para producir cereales y oleaginosas; te ofrecemos esta posibilidad única de entrar en un gran contexto para el campo, a un Proyecto de escala, con riesgos mitigados y con un ticket minoritario.

La población mundial está creciendo día a día y con ella la demanda de alimentos; está claro que desde Argentina somos los únicos capaces de satisfacerla ya que estamos en el lugar indicado para producir alimentos. El Agro es el motor hacia el futuro y el crecimiento… ¿Te subís al tren?

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El trigo gana terreno y vuelve a pisar fuerte

Se espera un año de gran crecimiento para el trigo, para el 2017 la bolsa de cereales de Buenos Aires estima un total de 5,5 millones de hectáreas sembradas, siendo ésta la mayor superficie sembrada de los últimos 10 años. Esto representa un notable crecimiento con respecto a la campaña anterior en la cual se sembraron 5,1 millones de las 4,6 millones estimadas inicialmente, mostrando una mayor apuesta hacia este cereal.

¿Cuáles son las razones que llevaron a los productores a volcarse nuevamente a un cultivo que hace algunos años era ni más ni menos que un dolor de cabeza a la hora de cumplir con las rotaciones? Los cupos de exportaciones y las retenciones eran uno de los principales motivos que hacían del trigo un cultivo poco atractivo. Sin embargo, después del cambio en el esquema que relegaba a los productores que se inclinaban por sembrarlo (que antes de este cambio estaban en peligro de extinción), el impacto sobre la superficie sembrada fue casi inmediato, paso de 3.9 millones de hectáreas en 2015 a 5,1 millones en 2016.

Habiéndose mostrado una continuidad en ese cambio de política, en las cuales se incentivaron las exportaciones, sumado a una mejora del 14% en la relación insumo/producto y teniendo en cuenta que además de todo este escenario económico se prevé un clima prometedor, volvió el interés en sembrar este cultivo en un marco que antes resultaba casi utópico. Esto no solo se ve reflejado en el área sembrada, sino que también se plantea un mayor uso del paquete tecnológico que se verá principalmente en los rindes al cierre de la campaña.

Paradójicamente, la recaudación fiscal ligada al trigo incrementó en un 27% comparado a cuando existían las retenciones.

Los que se vieron afectados con este nuevo panorama son los cultivos que compiten con el trigo en la cosecha fina. Si esto se sostiene en el tiempo, no pasará mucho hasta acercarnos a los promedios históricos de superficie sembrada (5,8 millones de hectáreas) y quien sabe si no nos encontraremos con el récord absoluto en un futuro no muy lejano.

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