Todas las entradas de: Rodrigo Arnau

Uso de antibióticos en producción animal

Desde hace un tiempo en una producción que tiende cada vez más hacia la intensificación, los antibióticos son una herramienta muy utilizada por los productores. El problema no es la utilización si no el mal manejo o abuso de los mismos, sobre todo teniendo un impacto directo sobre el consumidor cuando no se respetan los tiempos de retiro previo a faena.

La utilización de antimicrobianos (ATM) no implica la aparición de enfermedades, alergias o resistencias en el consumidor, usando concentraciones correctas difícilmente se encuentre una dosis residual que vayas a desencadenar en una presión de selección hacia bacterias resistentes, dado que a tan bajas concentraciones los antibióticos no pueden actuar sobre microorganismos resistentes ni sensibles. La aparición de cepas resistentes puede asociarse fuertemente a este mal uso de la tecnología.

Existe una realidad inevitable, la intensificación lleva al productor a buscar maximizar la eficiencia de costos. Si tenemos en cuenta que la utilización de ATM como promotores de crecimiento implica una mayor conversión y haciendo más eficiente la producción habría que llevar la discusión en ese plano, hasta qué punto su utilización es correcta y de alguna forma regularla. Otro momento en el que el productor recurre a los ATM es para tratar animales enfermos, en esos casos deberá respetarse el tiempo previo a faena y ver cómo se puede concientizar a los productores que una aplicación irresponsable puede llevar a consecuencias directas en el consumidor.

Se debería llegar a un punto en el que los 2 se vean beneficiados, tanto el productor para mejorar su eficiencia productiva y el consumidor por no recibir un alimento en condiciones, con hacer un uso consciente se puede conseguir ese bien común.

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Crece la exportación y se suman herramientas para el productor

Se espera que este año Argentina llegue a las 300.000 toneladas de carne exportada, en medio de un contexto turbulento para el sector donde no se sabía cómo iban a impactar las noticias sobre la carne brasilera, que tuvieron a más de un exportador en vilo. Por el momento viene teniendo un desenlace feliz.

Por lo tanto, estos índices de exportación previstos significan un aumento del 13% con respecto al año pasado. Sin embargo, esta no es la única noticia que entusiasma a los productores que están integrados en el circuito de exportación dado que también la implementación de los reintegros para la exportación significaron un incremento en la rentabilidad.

Los principales mercados que influenciaron en este aumento fueron China y Chile, podemos afirmar entonces que después de noticias desalentadoras finalmente estamos frente a mejores circunstancias que las esperadas.

El mercado de exportación últimamente viene siendo el tema más recurrente en ganadería, hasta se está hablando de la estructuración de un foward ganadero que permitiría llevar a novillo pesado con buen precio sin exponerse a las fluctuaciones del mercado en esta categoría tan difícil.

Más allá de las noticias externas, hay una fuerte apuesta por parte de los productores de volver a abastecer el mercado internacional con la añorada “carne argentina”. La necesidad existe y oportunidades hay, pero tampoco habría que dejar de lado el mercado interno que es un cliente que consume 56 Kilos por año.

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Otra buena notica para los que pensaban apostar a la fina

En una misión comercial, el Ministerio de Agroindustria de la nación, conducido por Ricardo Buryaile, envió una comitiva con el objetivo de aumentar las ventas de trigo con Brasil, otra buena noticia para los que estaban pensando en apostar a la fina.

Esta reunión se centró principalmente en devolver esa credibilidad que con los anteriores manejos se fue perdiendo y que para recuperarla habría que mostrar cierta previsibilidad de parte del país. Para ser un aliado estratégico, es requisito excluyente para la Asociación Brasilera de la Industria de Trigo (ABITRIGO), el subsecretario declaró que”es muy importante restablecer la confianza con los compradores brasileños y planificar el intercambio comercial entre los dos países, en relación a las exportaciones de trigo, dentro de un marco de previsibilidad“.

Lo que podía generar incertidumbre a los productores trigueros era la capacidad de los molineros brasileros por la presente coyuntura económica, pero a pesar de eso se mostró un compromiso de parte de los compradores de seguir manteniéndola incluso con posibilidades de aumentarla.

Urriza especificó que “la problemática de la calidad del trigo argentino va mejorando, ya recuperó un punto de proteína y está en niveles que vuelven a ser interesantes para la molinería brasileña. Aunque nos queda camino por recorrer, se trabajó sobre ese tema para volver a abastecerlos con trigos argentinos de alta proteína. Son trigos que Brasil, por ahora, está comprando a EE.UU. y Canadá“.

El único limitante en lo que respecta al trigo producido en Argentina está ligado a los estándares de calidad, pero esta previsibilidad pretendida por los molineros extranjeros también es necesaria para los productores locales. Teniendo como punto de partida la eliminación de retenciones se puede apostar cada vez más a la siembra del trigo y así también ir creciendo en la utilización del paquete tecnológico no únicamente en superficies sembradas.

Además, participaron de la comitiva, el ministro de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, Leonardo Sarquís; el Agregado Agrícola, Javier Dufourquet; el Cónsul General de San Pablo, Luis Castillo; el subsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Buenos Aires, Miguel Tezanos Pinto; el presidente de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Javier Buján, y el presidente del Centro de Acopiadores de Cereales de Puerto Quequén, Matias Bretschneider.

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El trigo gana terreno y vuelve a pisar fuerte

Se espera un año de gran crecimiento para el trigo, para el 2017 la bolsa de cereales de Buenos Aires estima un total de 5,5 millones de hectáreas sembradas, siendo ésta la mayor superficie sembrada de los últimos 10 años. Esto representa un notable crecimiento con respecto a la campaña anterior en la cual se sembraron 5,1 millones de las 4,6 millones estimadas inicialmente, mostrando una mayor apuesta hacia este cereal.

¿Cuáles son las razones que llevaron a los productores a volcarse nuevamente a un cultivo que hace algunos años era ni más ni menos que un dolor de cabeza a la hora de cumplir con las rotaciones? Los cupos de exportaciones y las retenciones eran uno de los principales motivos que hacían del trigo un cultivo poco atractivo. Sin embargo, después del cambio en el esquema que relegaba a los productores que se inclinaban por sembrarlo (que antes de este cambio estaban en peligro de extinción), el impacto sobre la superficie sembrada fue casi inmediato, paso de 3.9 millones de hectáreas en 2015 a 5,1 millones en 2016.

Habiéndose mostrado una continuidad en ese cambio de política, en las cuales se incentivaron las exportaciones, sumado a una mejora del 14% en la relación insumo/producto y teniendo en cuenta que además de todo este escenario económico se prevé un clima prometedor, volvió el interés en sembrar este cultivo en un marco que antes resultaba casi utópico. Esto no solo se ve reflejado en el área sembrada, sino que también se plantea un mayor uso del paquete tecnológico que se verá principalmente en los rindes al cierre de la campaña.

Paradójicamente, la recaudación fiscal ligada al trigo incrementó en un 27% comparado a cuando existían las retenciones.

Los que se vieron afectados con este nuevo panorama son los cultivos que compiten con el trigo en la cosecha fina. Si esto se sostiene en el tiempo, no pasará mucho hasta acercarnos a los promedios históricos de superficie sembrada (5,8 millones de hectáreas) y quien sabe si no nos encontraremos con el récord absoluto en un futuro no muy lejano.

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