Todas las entradas de: Hilario Bonizzoni

“Hay que comprometerse a mirar la oportunidad antes que el problema” | Leonardo Sarquis

Share on Facebook

Agricultura de Precisión: ¿Es posible?

Es claro que en nuestro mundo nos vemos rodeados de notables avances tecnológicos, los cuales nos sorprenden día a día por su practicidad y sus increíbles aplicaciones en las distintas ramas de nuestra vida cotidiana e incluso en el ritmo de una nación. Desde impresoras 3D, aplicaciones para teléfonos móviles y hasta locales comerciales online, pareciera ser que nuestro mundo entró en un camino de ida donde es evidente el desarrollo exponencial desde el punto tecnológico.

Ahora bien, en Argentina, como cluster productivo de cereales y oleaginosas líder en el mundo, hace tiempo ya venimos escuchando el concepto de “tecnologías aplicadas al agro”. Las mismas se han basado principalmente en el uso de nuevas prácticas de manejo, rotaciones, siembra directa, aplicaciones de la genética y el uso de insumos y maquinaria, entre otros. Hoy nos vamos a centrar en el arte de la agricultura de precisión; fenómeno que viene creciendo en el boca en boca de los productores y la sociedad año tras año.

En los sistemas de agricultura tradicional, los lotes han sido manejados históricamente como una unidad homogénea, con topografía y suelos relativamente uniformes. Para la toma de decisiones en cuanto a la aplicación de insumos, análisis de suelos y definición de densidades de siembra, se consideraba que los muestreos al azar ya de por sí mostraban una media representativa y poca dispersión. Evidentemente, este sistema asumía una muy escasa variabilidad ambiental dentro del lote, o más aún, dentro de un mismo campo. La consecuencia directa de la utilización de este sistema es la sobre-aplicación de insumos. La cuestión es el porqué del éxito de esta metodología: En países con alta relación producto/insumo (buenos precios en los granos o agricultura subsidiada – EEUU, Japón, UE) la aplicación de insumos en altas dosis enmascaran las diferencias ambientales y no se tiene en cuenta la eficiencia económica ni la respuesta a su incorporación.

Hoy en día, el sistema de agricultura tradicional va quedando en jaque, sobre todo en un país como el nuestro:

  • Bien es sabido que venimos de años complejos para el sector con una baja relación producto / insumo.

  • Cada vez hay más zonas incorporadas a la agricultura, las cuales presentan notable variabilidad ambiental, cuestión que implica rendimientos variables en lugares distintos de cada lote y con los mismos costos de producción.

De esta manera, es clara la necesidad de mejorar la eficiencia en la aplicación de insumos a través de la delimitación de zonas de manejo diferencial. Estas zonas vienen a ser los famosos “ambientes” que escuchamos cuando alguien hace referencia a la “agricultura por ambientes”. Los mismos, pueden definirse como subregiones dentro de los lotes que expresan una combinación relativamente homogénea de factores del rendimiento para los que es apropiada una única proporción de insumos específicos. A través del uso de imágenes satelitales provistas por el Sistema GPS y clasificación de ambientes en cada lote, puede aumentarse la eficiencia en la aplicación de insumos y optimizar la toma de decisiones (evitando lotes con riesgo de anegamiento y bajos rendimientos potenciales por alguna cuestión puntual).

Nos enfrentamos hoy a un nuevo paradigma el cual se basa en cambiar la unidad de análisis y aplicación siguiendo los nuevos principios de la agricultura de precisión. Esto implicaría delimitar las áreas de estas unidades según sus fronteras naturales y no según los alambrados: Pasar de “agricultura por potreros” a “agricultura por ambientes”. Sin dudas esto será uno de los pilares para lograr dar el salto y colocar a la Argentina como productor líder y exportador en un mundo que crece día a día a pasos agigantados.

¿Es posible cambiar y entrar a jugar este nuevo partido? La verdad, de todos nosotros depende.

Share on Facebook

“Argentina tiene lo que el mundo necesita” | Ricardo Buryaile

Share on Facebook

Invertir en el Sector Agropecuario – Variables Clave Argentina

En estas épocas, un tema que suele tratarse en las reuniones con amigos, charlas de café y en nuestra vida diaria refiere hacia dónde diversificar parte de nuestros ahorros para lograr un portfolio eficiente. Bien es sabido que este último tiempo, el mercado financiero ha estado algo “dulce”; tasas muy interesantes, exenciones impositivas y opciones de bajo riesgo que incluso logran llamar la atención de la persona más conversadora y escéptica.

Ahora bien, cuando nuestra cartera ya se encuentra demasiado abocada en este rubro ¿Hacia dónde podemos orientarnos?

Bien es sabido que el sector inmobiliario y el ladrillo generan en los argentinos una gran atractividad, justamente por la seguridad que brindan. En contraposición, el inconveniente que enfrentamos los inversores pequeños y medianos en este tipo de negocios, se debe a los montos mínimos de ingreso (suelen ser algo elevados) sumado a los plazos para el recupero de la inversión. Entonces, ¿Qué hacemos? Pensando más bien a mediano plazo, ¿Cuál es el sector que presenta mayor potencial?

De acuerdo a lo planteado, en nuestro país todo pareciera indicar que uno de los sectores que reúne los requisitos para un crecimiento exponencial es el campo argentino. Ahora bien, como inversor la pregunta básica que todos esbozamos: ¿Por qué invertir en el campo argentino?

Analizando en primera instancia el contexto mundial, desde el 2010 más del 50% población mundial vive en ciudades y centros urbanos. Esta cuestión trae aparejado un incremento en la clase media y un cambio de régimen alimenticio. Sumado a esto, la expectativa de vida y la población mundial crecen día a día. Todas estas cuestiones implican una mayor demanda de alimentos, siendo Argentina hoy el único país que hoy tiene la capacidad de satisfacerla. Por otro lado, el avance de las ciudades en el mundo implica una menor cantidad de tierras cultivables y esta cuestión justamente es responsable de que el incremento en la producción de alimentos sea logrado por un aumento en la productividad /ha., en lugar de un crecimiento de la superficie cultivable. Nuestro país, sin lugar a dudas cuenta con un tridente goleador:

  • La mayor disponibilidad de recursos naturales per cápita,
  • Condiciones agropecuarias privilegiadas,
  • Un capital humano con un grado de profesionalismo muy desarrollado.

Por los motivos mencionados, pareciera que como país vamos a ser el líder a la hora de sustentar este cambio que viene dándose a nivel mundial.

Desde el punto de vista interno, las políticas internas del gobierno han devuelto gran parte de su competitividad al sector. Estamos en presencia de un proceso de reducción de costos en USD, produciendo alimentos que el mundo paga en USD. La eliminación de derechos de exportación, la quita de retenciones a la carne y granos, el tipo de cambio único y la apertura de exportaciones, sin dudas brindan un contexto favorable para la inversión. Hoy es claro que enfrentamos un cambio de coyuntura del país, con el campo posicionándose como motor impulsor de nuestra economía de cara al futuro.

Históricamente, el agro argentino es un sector de nuestra economía de excelencia a nivel mundial. El mismo, ha demostrado en retiradas ocasiones capacidad de superación y vocación de vanguardia. Somos conscientes de que la Argentina es el cluster oleaginoso más productivo del mundo, contando con recursos naturales y condiciones agro-ecológicas realmente privilegiadas para la producción de alimentos. El incremento de la población mundial y los cambios en los paradigmas de alimentación causarán un aumento exponencial de la demanda de alimentos y está claro que desde Argentina, somos capaces de satisfacerla ya que estamos en el lugar indicado para producir alimentos.

Share on Facebook

Frase de la semana

Share on Facebook