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La inversión para mejorar la productividad y capitalizar oportunidades

El sector Agroindustrial vuelve a retomar la senda del crecimiento, la obra pública se está reactivando, las inversiones en infraestructura y construcción pican en punta, ha vuelto el crédito hipotecario y cada vez más familias tienen la oportunidad de comprar su casa propia. Es un camino largo, hay que ir reconstruyendo y reordenando todo, pero en muchos rubros se está creciendo. En esta línea, son varios los sectores que respaldaron los cambios de las metas de inflación que anunció el gobierno porque se acercan más a la realidad y permitirán seguir mejorando las condiciones económicas.

Los fines de año generalmente resultan muy complejos desde lo político, lo económico y por ende también desde lo social. Hace muchos años que Argentina no se planteaba cambios tan de fondo y profundos. Muchos de ellos pueden ser dolorosos e indudablemente implican costos políticos para el gobierno, pero el objetivo conclusivo es crecer de manera constante y sostenida con una mirada de largo plazo, evitando así los serruchos cortoplacistas con épocas de progreso seguidas de fuertes caídas.

Hoy como país tenemos muchas oportunidades de desarrollo, hay muchas inversiones que ya se están haciendo y muchos compromisos de inversión ya firmados. Tal vez esto no se ve en lo inmediato de forma tangible, pero son cosas que se están haciendo. Sin inversión no hay proceso de desarrollo económico que sea sostenible en el tiempo, con lo cual hay que generar todavía mayor previsibilidad y estabilidad, mayor institucionalidad y seguridad jurídica para que los privados apuesten con más convicción y mirada de largo plazo. En este sentido, posiblemente 2018 será un año de mayor inversión que 2017.

El cambio de los objetivos oficiales de inflación se vivió como un reconocimiento positivo entre los privados y apunta en esta dirección. El salto del dólar para romper con el atraso cambiario beneficia principalmente a los sectores ligados a la exportación. La Agroindustria en su conjunto ha recibido con alegría el baño de realismo por el sinceramiento en las metas de inflación que parecían inalcanzables.

Las medidas tomadas por el actual gobierno han empapado de optimismo a una industria que en los últimos 10 años ha estado sumergida en un mar de incertidumbre y ya empezaba a sufrir nuevamente de un dólar atrasado. Si bien es cierto que con la suba del dólar puede haber un traslado a costos (agroquímicos, combustibles, etc), la ecuación resulta favorable pues mejorara los ingresos en mayor proporción que la variable “costos” y consecuentemente la rentabilidad de varios sectores. Este salto debería acompañarse con una baja en la tasa de interés lo que mejorará las decisiones de inversión del campo y además activará la economía real.

El desafío para reposicionar al sector es muy complejo todavía pero sin duda la competitividad va a venir de la mano de la inversión y de mejorar la productividad. Sólo así lograremos capitalizar esas oportunidades comparativas que tenemos como país. Indudablemente, invertir en el campo argentino dinamizará la economía pues cualquier apuesta al negocio del agro implica un paso hacia adelante; el campo es el motor del desarrollo del país, “una fuerza imparable” tal como aseguró Macri en más de una ocasión.

Hoy la dirigencia busca generar un mayor estímulo para generar los dólares “productivos” requeridos por nuestra economía. La confianza genera inversión, la cual concibe trabajo. Las políticas de largo plazo son indispensables para optimizar el potencial que el Campo en su conjunto tiene de aquí a los próximos años, con todo lo que ello implica para el país.

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Cómo lograr crecimiento sostenido en el tiempo

Todo pareciera indicar que el Gobierno continuará por la senda del gradualismo, tal como lo viene haciendo desde sus inicios de gestión e incluso para llevar adelante ahora las prometidas reformas estructurales.

Hace varios meses que la economía Argentina crece, lógicamente también de manera muy gradual pero progresiva. Los principales sectores que impulsan y dinamizan este parsimonioso repunte de la actividad son: el Agro, la Construcción y el Real Estate, sumado a un financiamiento externo por hacer bien los deberes que el Gobierno tendría garantizado para avanzar hacia 2019.

Estamos además en un proceso de inflación decreciente. Yo no diría que el gobierno perdió la batalla contra la inflación, si bien no es lo mismo que sea del 17 o del 23, lenta pero claramente la tendencia es a la baja y eso es lo que importa. Es cierto que el medicamento implica altas tasas de Lebacs y por ende un dólar atrasado que atentan contra la actividad, pero no olvidemos que hace dos años apenas el aumento sostenido en el nivel general de los precios era mayor al 40% anual. Si el gobierno logra domar la inflación y reducir paulatinamente las tasas, logrará darle impulso a los Proyectos ligados a economía real y a las inversiones productivas. De esta manera, lograremos mayores niveles de competitividad y productividad que muchos sectores piden ya a gritos.

Resulta fundamental aplicar entonces políticas públicas que fomenten el crecimiento, el rol del Estado es clave en este sentido. Un Estado elefantiásico es nocivo para el país, por ende necesitamos un Estado que fomente la inversión y las políticas que incrementen la productividad.

Precisamos los argentinos un modelo que asegure crecimiento sostenido en el tiempo, con una mirada de largo plazo. La competitividad va a venir de la mano de la inversión, de mejorar laproductividad y de la excelencia operativa. Más allá de todos los problemas que tiene Argentina y que va a costar un rato largo resolverlos, este es el principal desafío para generar empleo e
inversión y lograr capitalizar las oportunidades comparativas que tenemos como país. No caben dudas de que para que haya inversiones tiene que haber rentabilidad, y en Argentina tenemos precios altos medidos en dólares, baja rentabilidad, sumada a una presión tributaria asfixiante.

Es una tarea de todos poder como país capitalizar las ventajas comparativas que tenemos. Si a estas ventajas le sumamos “inversión” (en infraestructura por ejemplo, para lograr reducción de costos, de tiempos, mayor eficiencia operativa, etc), “institucionalidad y reglas de juego claras”, “mayor predecibilidad”, indudablemente nos podremos mantener en el camino del desarrollo y crecimiento que tanto necesitamos.

Este es tal vez un momento bisagra y quizás los argentinos no seamos del todo conscientes de que estamos viviendo un cambio impresionante. Para prosperar, irremediablemente se necesitan reglas claras y espíritu de mirar hacia adelante. Al futuro no se lo debe adivinar, se lo debe forzar, desear y para ello es necesario tener la voluntad de cambiar las circunstancias y la historia paraque las cosas se logren. Debemos lograr hacer que las cosas “pasen”, no que “nos pasen”. Las políticas de largo plazo son indispensables para optimizar el potencial que dichos sectores que están impulsando nuestra economía, tienen en su conjunto de aquí a los próximos años, con todo lo que ello implica para el país. Esperemos que como argentinos podamos hacernos cargo de lograr el país que tanto queremos. De cada uno de nosotros depende.

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Columna Dueños de Campo: El consumidor es nuestro jefe

En La Nación del pasado domingo 2 de julio se publicó una entrevista a Gonzalo Ramírez Martiarena, CEO global de Louis Dreyfus Commodities (LDC), una de las principales empresas de commodities del mundo. Es un orgullo de que un argentino esté en lugares tan importantes y la entrevista es realmente muy interesante y rica en conceptos, visiones y valores.

Quiero detenerme en concepto que menciona Gonzalo donde dice que queremos acercarnos más al consumidor. Creo que esta frase resume en gran medida el éxito de una empresa. Parece ser una “frase hecha”, todos en algún momento decimos que pensamos en el consumidor, en sus necesidades y gustos pero la pregunta es si realmente lo hacemos en forma sistemática y profunda.

También nos podemos preguntar si como productores agropecuarios estamos pendientes del consumidor. ¿Conocemos las tendencias del consumo? ¿Cuáles son las materias primas de los alimentos saludables? ¿Cuál es el poder de compra y lo que están dispuestos a pagar? Y también, ¿Cómo impacta la comunicación instantánea y las redes sociales? ¿Qué va a pasar con los consumidores del futuro?

Los productores generalmente nos apoyamos en las grandes empresas que interpretan la demanda y en función a las señales de precios nos inducen a sembrar más o menos de cierto cultivo.

Pero hay algo más. La mejora en el poder adquisitivo y el aumento en la educación hará que día a día los consumidores estén más informados, interesados e involucrados en cómo se producen y procesan sus alimentos. Cada día, a los consumidores les aumenta la conciencia sobre si se cuida el medio ambiente, las condiciones de trabajo y los agroquímicos utilizados; la huella de carbono, el desperdicio y el costo de los envases, etc. El “cómo” importa.

Me gusta citar la declaración de la cadena de supermercados española Mercadona en su Modelo de Gestión “El Jefe (el consumidor) está en el centro de todas las decisiones de la empresa”.

Como productores de cereales y oleaginosas a gran escala, hay que tener presente que quien sea en última instancia el consumidor final de nuestra producción, es quien determinará la demanda.

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Dueños de Campo: Desafíos tranquera adentro

En nuestra columna anterior hablamos sobre los desafíos del mercado y ahora me gustaría reflexionar sobre los desafíos hacia adentro de nuestras organizaciones, tranquera adentro.

La actividad agrícola estará sujeta siempre a grandes fluctuaciones pues está influenciada por el clima y la biología, y además es particularmente permeable al comercio internacional haciendo que variables como la tasa de interés, los tipos de cambio, el crecimiento demográfico o el aumento del PBI per cápita influyan mucho en los precios de los granos, de los insumos y de la tierra.

Todo este escenario complejo y volátil no puede ser una excusa para no aplicar al máximo las buenas prácticas de gestión en cada uno de los procesos de operaciones y negocios que llevamos adelante. En este sentido, creemos que los conceptos de Excelencia Operacional son herramientas muy importantes.

La Excelencia Operacional se define como “la gestión sistemática de la productividad, calidad, confiabilidad, seguridad, salud ocupacional y medio ambiente para lograr un desempeño de Categoría Mundial, implica usar la capacidad total de la compañía (procesos, tecnología y talento humano) para implementar estrategias de optimización que garanticen la efectividad de las operaciones, para el éxito del negocio.” (*)

Ya no sirve solo tener un proceso descripto en un papel, una definición de puestos o aplicar algunas buenas prácticas.

Un enfoque sistémico de nuestra cadena de valor nos servirá para determinar con precisión dónde están las fugas de ingresos y excesos de costos y cuáles son las palancas que los mueven. Tiempos muertos en labores, maquinaría antigua, fletes cruzados, aforos, tiempos de descarga, el costo de la falta de calidad en la producción, el costo de los errores y la falta de previsión, diferencias de inventario, pérdidas por insumos de mala calidad, pérdida de confianza por parte de los clientes, etc.etc. Son una larga lista de elementos a medir y gestionar sistemáticamente.

En un entorno cada vez mas exigente, la sustentabilidad de las empresas se definirán cada vez más en los detalles.

En ADBlick estamos firmemente comprometidos con la Excelencia Operacional.

(*) Fuente: Ing. Oliverio García Palencia

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El trabajo en equipo, la unión conlleva al éxito

La esencia del trabajo en equipo, “todos para uno y uno para todos“. Como el lema de los mosqueteros, la capacidad del trabajo en equipo es una herramienta clave para el éxito de cualquier empresa. Dos cabezas siempre piensan mejor que una y, mejor aún, tienen más ideas que una sola. Se trata de aprender a trabajar con más gente y ayudar a establecer un objetivo común para todo el equipo. La integración y el fortalecimiento del grupo son valores que se deben fomentar dentro de cualquier empresa a través de actividades o desafíos que facilitan la cooperación entre sus miembros.

Contar con un buen equipo multidisciplinario es esencial para un alto rendimiento en cualquier emprendimiento. Trabajar bajo este esquema no implica que todos los miembros se enfoquen en la misma tarea o que cada uno tenga que ser capaz de desempeñar las funciones de los demás. Al contrario, se trata de una sinergia en la que todos aportan algo desde sus experiencias y habilidades, enriqueciendo el trabajo y logrando grandes resultados. Bien encaminado ayuda a maximizar las fortalezas de cada integrante, sacando lo mejor de sí y complementándolo con las de los demás.

Crear una cultura de colaboración en tu empresa es la mejor estrategia para alcanzar los objetivos porque…

  • Se complementan las habilidades y los talentos, es decir se pueden disminuir las debilidades y potenciar las fortalezas.

  • Se completan más rápido las tareas. Si todos trabajan apoyándose mutuamente, el tiempo invertido en una tarea es mucho menor, es clave para la productividad en una empresa.

  • Confías y te vuelves confiable. La confianza es el ingrediente básico del trabajo en equipo, de esta manera es más fácil alcanzar las metas y resolver problemas.

  • Aumenta el sentido de pertenencia. Si una persona se siente parte de un equipo, aumenta la motivación.

  • Es gratificante para todos. Nada se siente mejor que un abrazo o un “choque de puños” de celebración cuando se cumple una meta de ventas o un proyecto es exitoso. Estos sentimientos compartidos son imprescindibles.

  • Aprendes más de ti mismo. El trabajo en equipo ofrece un importante aprendizaje individual. Cuando realmente todos colaboran, cada miembro sabe para qué es bueno y en qué áreas necesita ayuda.

  • Puedes resolver mejor los conflictos y encontrar nuevas ideas, para encontrar soluciones a tus problemas nada mejor que compartirlos con los demás miembros de tu equipo y pedir que aporten ideas.

  • Es mucho más divertido, es el factor de disfrutar lo que haces. Procura que en el equipo haya buena comunicación y sana convivencia; ayudará a hacer más fácil y disfrutable cada proyecto.

La importancia del trabajo en equipo tiene que ver entonces con que el mismo se basa en ideas como la convivencia, la comprensión, la tolerancia, el respeto por el otro y el aprovechamiento grupal de ideas que individualmente quizás no rendirían de la misma manera.

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