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La primavera y sus primeros “brotes verdes”

Desde hace varios meses, se puede vislumbrar un clima inversor más optimista de cara al futuro. Quizás el exitoso “blanqueo” del primer trimestre haya sido la noticia del año, superando las cifras que pronosticaban muchos especialistas. A partir de la Ley del Sinceramiento Fiscal, muchos inversores, tanto locales como extranjeros, están efectuando inversiones en Proyectos de economía real Argentina, sumado a la desaceleración de la inflación, baja de tasas, reducción de riesgo país, compresión de spreads, lo cual impulsa los negocios productivos, por más que “la bolsa” siga todavía muy “dulce” y rompiendo récords con máximos históricos.

Algunos analistas se animan a vislumbrar los tan esperados “brotes verdes”. Pese a que hay que seguir trabajando para mejorar la competitividad como país (este es una tarea que le corresponde tanto al sector privado como al público), la recuperación de la economía con la construcción, la industria automotriz y el agro a la cabeza, hoy es una realidad.

Hay además una sincronía de crecimiento generalizado que se está viendo en el mundo y de cara al futuro es muy importante poder capitalizar como país las ventajas comparativas que tenemos, especialmente en lo que hace a la Agroindustria. Que nuestros vecinos brasileros sigan dejando atrás una recesión muy profunda, es otra inyección de entusiasmo para seguir por el camino del desarrollo y crecimiento.

Por otro lado, la agricultura y la ganadería han vuelto a tener reglas claras, por lo que los precios de los campos están recobrando impulso y se van acortando las diferencias entre el precio sugerido por el vendedor y el que está dispuesto a pagar el comprador. Indudablemente hay más confianza de inversores. La proyección de buenas cosechas y de un incremento en las exportaciones agropecuarias traccionará la demanda de campos, sumado al crecimiento de la población mundial y mayor necesidad de producir alimentos.

Vemos los precios de las materias primas como el petróleo, el oro y el cobre subiendo y la explotación de estos tres productos en el norte y sur argentino están generando una gran reactivación. Un posible aumento del tipo de cambio antes de fin de año mejoraría la situación de las economías regionales, la renta de las exportaciones de uvas, peras, manzanas, aceitunas, ganadería y muchos otros productos. Además, la reducción de las retenciones a la soja, la posibilidad de mala campaña en Brasil anticipa un precio en ascenso, con lo cual ayuda al Banco Central a tener más reservas a futuro.

Actualmente, con reglas de juego claras, mayor previsibilidad, contexto de dólar único, un gobierno que busca potenciar la Agroindustria, etc., se espera mejorar la calificación de riesgo debido a la necesidad de recurrir al endeudamiento externo para poder así captar dinero más barato y obtener un flujo de inversión más importante. Es un camino largo pero necesario de encarar cuanto antes, porque mejorar dicha calificación permitirá construir una economía más sólida, previsible, y un crecimiento sostenido que permitiría reducir las desigualdades sociales.

Así, resulta fundamental un Estado que fomente la inversión y las políticas que incrementen la productividad. La competitividad va a venir de la mano de la inversión, de mejorar la productividad y de la excelencia operativa. Más allá de todos los problemas que tiene Argentina y que va a costar un rato largo resolverlos, este es el principal desafío que tenemos para seguir construyendo la Argentina que queremos.

Octubre 2017, estamos en plena primavera y ya están floreciendo los primeros “brotes verdes”.

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Ganadería y el negocio que viene

Hoy nos encontramos próximos a cerrar un año movido. Tasas sumamente atractivas, elecciones, lanzamiento de créditos hipotecarios y políticas para el desarrollo del agro. Sin dudas, el comienzo del 2018 marcará el inicio de un nuevo ciclo para el campo y, por supuesto, para nuestro país. Una etapa quizás con un panorama más claro desde el punto de vista político y económico, en la que pareciera ser que finalmente, se avecinan buenos tiempos.

Desde el punto de vista de la Ganadería, está claro que la misma ha venido golpeada por la macro a lo largo de estos últimos años. En nuestro país, hemos sufrido una fuerte caída del stock ganadero y de las exportaciones, mientras que en paralelo, otros países productores crecieron notablemente en el sector capitalizando las oportunidades que el mundo nos presenta: Un mundo en el que la población mundial crece día a día y en el que es evidente un aumento de la demanda de alimentos; donde los cambios en los paradigmas de alimentación pisan cada vez más fuerte, sobre todo en los países del Lejano Oriente los cuales tienden hacia un mayor consumo de proteína animal.

El Gobierno ha venido tomando medidas este último tiempo, justamente para fortalecer al sector ganadero. El objetivo es muy loable; recuperar el terreno perdido e impulsar la economía de nuestro país en estos tiempos tumultuosos. Entre éstas, podemos encontrar la eliminación de los cupos de exportación, el sinceramiento del tipo de cambio y la quita de retenciones parecen marcar el comienzo de esta nueva etapa. No nos olvidemos que la actividad ganadera vacuna constituye uno de los sectores más tradicionales de la actividad económica en Argentina. Sin dudas es de suma importancia para la Argentina, principalmente por su rol generador de divisas y sobre todo dentro de este contexto, en el que la necesidad del ingreso de inversiones al país es un tema que ocupa nuestras cabezas en el día a día y es protagonista incluso en cualquiera de nuestras charlas de café.

Es evidente que se está re-impulsando un sector estratégico y vital de nuestra economía. La Ganadería es de esos jugadores históricos que hasta los chicos conocen, los cuales vuelven para jugar a lo grande, demostrar temple y sacar al equipo adelante.

La Ganadería ahora también estará favorecida por precios interesantes (la apertura de exportaciones proporciona notables aumentos en la demanda y por la caída del stock, hay poca capacidad para abastecerla). Es el momento para refinarse y dar el salto de calidad aprovechando las oportunidades que provee el contexto; avanzando en el plano institucional, limando asperezas entre los distintos integrantes de la cadena, controlando los márgenes de comercialización, mejorando los sistemas pastoriles en cuanto a tecnología de forrajes y estudiando a fondo las distintas líneas genéticas para obtener lo mejor de ellas.

Parece ser que el año próximo la Ganadería se viene con todo, terminará de consolidar su liderazgo y nos impulsará en el cambio hacia el desarrollo. Todo pareciera indicar que la misma representa el negocio que viene. ¿Quién no quiere entrar a la cancha con el jugador líder y referente histórico como capitán del equipo?

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Invertir en el campo argentino para retomar la senda del crecimiento

Hace ya dos años que la Agroindustria en su conjunto ha recibido con alegría buenas noticias que la favorecen e implican un gran impulso para todo el sector. El conjunto de medidas tomadas por el actual gobierno ha empapado de optimismo a una industria que en el último tiempo ha estado sumergida en un mar de incertidumbre.

Estas decisiones implicaron un cambio rotundo en las perspectivas que tiene el campo en su conjunto. Indudablemente, el desafío para reposicionar al sector es muy complejo todavía pero sin duda la competitividad va a venir de la mano de la inversión y de mejorar la productividad.

Más allá de todos los problemas que tiene Argentina y que va a costar un tiempo largo resolverlos, este es el principal desafío para generar empleo e inversión y lograr capitalizar esas oportunidades comparativas que tenemos como país. Debemos ser líderes no sólo en lo que es producción, sino en cómo generar innovación para nosotros poder vendérsela al mundo y no tomarla del mundo para aplicarla acá. Se requiere de mucha metodología y disciplina, de que estemos alineados por esa visión compartida, la empresa, los sindicatos, los gobiernos en todas sus dimensiones, la academia, la ciencia y tecnología. Es necesario así la construcción de una visión y al alineamiento de intereses entre los actores que participan de una o otra manera de la Agroindustria. Pienso que el campo está retomando la senda de crecimiento en la que supo estar, desarrollarse e incluso reinventarse para mantener la competitividad durante los años más adversos.

Surge así un nuevo planteamiento, el de permitirnos volver a pensar en grande, por ejemplo en lograr pasar de ser el granero del mundo a ser el “supermercado” del mundo, producir alimentos con un mayor valor agregado. El desafío es lograr maximizar el potencial que tenemos como sector. Indudablemente, invertir en el campo argentino dinamizará la economía pues cualquier apuesta al negocio del agro implica un paso hacia adelante; el campo es el motor del desarrollo del país, “una fuerza imparable” tal como aseguró Macri en más de una ocasión.

Con esta perspectiva y esta visión, con medidas sostenibles en el mediano/largo plazo, con un acercamiento pragmático a las ideas del mercado vigente en la región, se está generando un mayor estímulo para generar los dólares “productivos” requeridos por nuestra economía. La confianza genera inversión, la cual concibe trabajo. Hay que fomentar la inversión en el campo para obtener beneficios futuros y distribuidos en el tiempo.

Para prosperar, irremediablemente se necesitan reglas claras y espíritu de mirar hacia adelante. Al futuro no se lo debe adivinar, se lo debe forzar, desear y para ello es necesario tener la voluntad de cambiar las circunstancias y la historia para que las cosas se logren. Las políticas de largo plazo son indispensables para optimizar el potencial que el Campo en su conjunto tiene de aquí a los próximos años, con todo lo que ello implica para el país.

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La mejor inversión para tiempos de guerra

El viernes mostrábamos los descubrimientos del gran inversor Barton Biggs sobre cuáles son las mejores inversiones para realizar en tiempos de guerra y crisis globales. Pero para hoy reservamos el descubrimiento más importante de Biggs. Aquella inversión que es la mejor de todas, una que brinda mucha cobertura, pero también excelente rentabilidad.

No son las acciones que aunque, como vimos, funcionan bien en tiempos de crisis –mucho mejor de lo esperado-, tienen mucha volatilidad. Recordá que la volatilidad implica que los precios suben y bajan de forma muy brusca.  En cambio, esta inversión tiene más rentabilidad y menor volatilidad. Y además tiene un uso muy importante que puede marcar la diferencia entre el hambre y la subsistencia.

¿De qué inversión estoy hablando? Estoy hablando de los campos.

Biggs se refiere en especial a los campos productivos, no muy grandes ni muy ostentosos. La idea es que, por un lado, en esa tierra se pueda producir algo y, por otro, que no llame la atención para disminuir el riesgo de ser confiscado.

Recordá que en momento de guerras los gobiernos toman medidas extremas…

Nuestros colegas de Stansberry Research en Estados Unidos calcularon cuál es la rentabilidad de un campo desde el año 1992 a la fecha. Este cálculo lo hicieron suponiendo que el inversor compra el campo y luego lo maneja activamente, alquilándolo o trabajándolo para sacarle producción.

En un período de 12 años esta inversión logra un rendimiento del 1.100% mientras que las acciones, medidas por el índice S&P 500, logran un 400%. El campo logra un rendimiento casi dos veces más alto que el de las acciones en poco más de una década.

Los cálculos de Biggs no solo se basan en números. Él vio cómo las familias que tenían campos en la Europa ocupada eran aquellas que vivían mejor y que pudieron mantener su patrimonio con más efectividad.

Ahora, vos como inversor tenés dos caminos:

Si tenés el patrimonio y el tiempo necesarios, comprar un pequeño campo no es una mala idea. Esta inversión funcionaría como una especie de “oro con renta”. Ya que brindaría una seguridad similar a la del oro, sobre todo pensando en escenarios de crisis globales, pero además te daría una renta interesante.

Pero si no tenés el patrimonio para comprar un campo o el tiempo necesario para dedicarle, podés replicar esta estrategia por medio de la bolsa. En Estados Unidos existen fondos de inversión que invierten en campos. Se llaman REITs y su performance es excelente.

En promedio los REITS que invierten en campos brindaron un 9,27% anual de retorno durante los últimos quince años, mucho más que las acciones medidas por el índice S&P 500 o Nasdaq.

Pero lo más importante viene por el lado de la columna de la desviación estándar, que también es mucho más baja que las inversiones en acciones. Por ejemplo, la desviación del índice S&P 500 es de casi el 19%, mientras que la de los fondos de campos es del 4,5%.

¿Qué es la desviación estándar? Es una medida de riesgo, de variación de precios. Cuanto más alta, más variación de precios tiene la inversión.

Como te decía, estamos ante el mejor de los mundos. Un mundo con mayor rentabilidad, pero también con menor riesgo. Conclusión, si pensás que el escenario de una nueva Guerra Mundial es posible, tomá las siguientes medidas:

  • Invertí en campos. Si no tenés patrimonio para comprar un campo directamente, considerá invertir vía REITs, que son Fondos Inmobiliarios que cotizan en la Bolsa de Estados Unidos.
  • No dejes de invertir en acciones si tu apuesta es el largo plazo, aunque pueden bajar circunstancialmente si elegís empresas sólidas éstas van a recuperar y luego continuar subiendo.
  • Comprá oro para tener riqueza líquida y fácil de ocultar. En tiempos de caos pueden tener mucha más utilidad que la que puedas pensar.

Y como siempre te digo, no es necesario tomar medidas extremas con cada estrategia que te presento. Quiero decir, no vendas todas tus inversiones para comprar 100% de tu cartera en campos. Todas estas estrategias que te voy presentando buscan que puedas armar un portafolio de inversiones lo más equilibrado posible. Por ello, considerá hacer cambios graduales e ir incorporando estos activos a tu cartera en forma pausada.

¡Te deseo una excelente semana de inversiones!

Federico Tessore. Director Tessore Research

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Incrementar el peso de faena como primera medida para aumentar la producción de carne

Desde la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario (SUCCA), se actualizó el monto que los faenadores deberán abonar en forma de multa cuando se detectan reses faenadas por debajo de 165 kg (82,5 kg por media res), dichas reses corresponden a las categorías de terneros. Con un peso menor a los 300 kilos, cuya faena está “suspendida” desde agosto de 2005.

El nuevo valor es de $10.116 por cabeza, que el  faenador debe pagar con depósito en el Banco de la Nación y notificar a la SUCCA dentro de las 72 hs de la faena. En caso de no efectuarse el pago con su respectiva notificación, las reses serán decomisadas y sujetas a una multa aún mayor. El nuevo valor ya fue publicado en el Boletín Oficial.

Esto se debe a que la faena de terneros es un despilfarro en términos macroeconómicos y ambientales. Por ende se está buscando aumentar el peso de faena prohibiendo la faena de las categorías más livianas para aumentar la cantidad de carne que puede producir el país, aumentando de esta forma las exportaciones de la misma.

Hasta ahora se mantenía el valor original de $500 que, indudablemente, había quedado obsoleto debido a la inflación.

¿Porque ese monto?

Es debido a que se estima que esas medias reses tienen un valor de mercado cercano a tal valor. Por lo que la multa aumenta de forma inmediata el precio de la media res en un 100% lo que la hace inviable para el frigorífico. En cambio, el monto anterior de tan solo $500 permitía que en algunos casos el frigorífico lo pague y aun así salga ganado una diferencia.

En opinión de Valor Carne es llamativo que este gobierno, proclive a normas más atentas a las fuerzas de mercado, insista con mantener esta prohibición. Así como la falta de ideas en contrario de la dirigencia sectorial que aparentan fundarse en la visión de que la prohibición no está mal, pero que se la debe contrarrestar con incentivos de mercado para llevar a esos animales a pesos más altos.

También cabe acotar que ninguna otra ganadería importante en el mundo contempla tal prohibición, lo que no obsta para que el peso medio de faena en esos países sea entre bastante y mucho más alto que en el nuestro.

Fuente: Valor Carne

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