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¿Qué pasará con el trigo?

Muchas preguntas genera el cereal en este momento del año, con la siembra finalizada y noticias preocupantes sobre anegamientos en distintas zonas productivas.

La realidad nos muestra un mercado quieto, con expectativa alcista de parte del sector productivo y cautela desde el sector industrial y exportador. Si analizamos los valores del trigo posición Enero en el Mercado a Término vemos que el 15/6 valía 164 USD por tonelada. El precio al 21/9 es exactamente el mismo luego de reiteradas lluvias y problemas en zonas trigueras. ¿Explicaciones? Se suman varios factores:

Por un lado, se consumó la siembra de 5.500.000 hectáreas, un número alentador que muestra una consolidación del cereal luego del cambio de escenario en cuanto a roes y retenciones. Recordemos que en la campaña 12/13 se había llegado al mínimo histórico de poco más de 3.000.000 de hectáreas implantadas. Como aliciente, sin dudas la vuelta del trigo al escenario productivo mejora las decisiones de rotación de los campos.

Por otro lado tenemos a la exportación participando muy poco del mercado en este momento. Compró una buena cuota en niveles de 170/175 USD y se retiró. En los valores actuales rondando los 160 usd la oferta prácticamente desaparece.

El tercer punto es la molinería. Este eslabón, que consume alrededor de 6.000.000 de toneladas, que pasó de tener el 50% de la demanda nacional a consumir el 30% producto del aumento en la producción.

Como adicional, la calidad de la campaña pasada fue excelente, y la industria espera obtenerla nuevamente sin necesidad de desembolsar bonificaciones extraordinarias. En contrapartida a estos fundamentos nos encontramos con los productivos, que no son pocos y requieren sin dudas mucha atención:

Las condiciones de siembra no fueron las ideales. La ventana óptima en numerosos casos no pudo ser utilizada correctamente por las abundantes lluvias.

Los anegamientos en distintas zonas están generando un recorte de producción por perdida de hectáreas o por pérdidas de rinde, con lo cual la producción récord en la Provincia de Buenos Aires será un gran desafío para obtener. Según la Bolsa de Cereales de Rosario, la superficie se recortó en 150.000 hectáreas.

La calidad aún es una incógnita. Se produce con muy buenos materiales, pero el clima aumenta la incertidumbre.

En definitiva, el mercado aún no asimila estos inconvenientes y la demanda basa sus estrategias de compra en los fundamentos mencionados en primer lugar.

¿Qué pasará con el trigo? Una buena producción genera primas por logística que se traducen en descuentos sobre los precios para negocios en cosecha en este momento.

Sin dudas la buena elección de lotes y campos será una ventaja competitiva para el sector productivo en un escenario como el actual. Oportunidades de precios aparecerán y habrá que estar atentos.

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Agricultura de Precisión: ¿Es posible?

Es claro que en nuestro mundo nos vemos rodeados de notables avances tecnológicos, los cuales nos sorprenden día a día por su practicidad y sus increíbles aplicaciones en las distintas ramas de nuestra vida cotidiana e incluso en el ritmo de una nación. Desde impresoras 3D, aplicaciones para teléfonos móviles y hasta locales comerciales online, pareciera ser que nuestro mundo entró en un camino de ida donde es evidente el desarrollo exponencial desde el punto tecnológico.

Ahora bien, en Argentina, como cluster productivo de cereales y oleaginosas líder en el mundo, hace tiempo ya venimos escuchando el concepto de “tecnologías aplicadas al agro”. Las mismas se han basado principalmente en el uso de nuevas prácticas de manejo, rotaciones, siembra directa, aplicaciones de la genética y el uso de insumos y maquinaria, entre otros. Hoy nos vamos a centrar en el arte de la agricultura de precisión; fenómeno que viene creciendo en el boca en boca de los productores y la sociedad año tras año.

En los sistemas de agricultura tradicional, los lotes han sido manejados históricamente como una unidad homogénea, con topografía y suelos relativamente uniformes. Para la toma de decisiones en cuanto a la aplicación de insumos, análisis de suelos y definición de densidades de siembra, se consideraba que los muestreos al azar ya de por sí mostraban una media representativa y poca dispersión. Evidentemente, este sistema asumía una muy escasa variabilidad ambiental dentro del lote, o más aún, dentro de un mismo campo. La consecuencia directa de la utilización de este sistema es la sobre-aplicación de insumos. La cuestión es el porqué del éxito de esta metodología: En países con alta relación producto/insumo (buenos precios en los granos o agricultura subsidiada – EEUU, Japón, UE) la aplicación de insumos en altas dosis enmascaran las diferencias ambientales y no se tiene en cuenta la eficiencia económica ni la respuesta a su incorporación.

Hoy en día, el sistema de agricultura tradicional va quedando en jaque, sobre todo en un país como el nuestro:

  • Bien es sabido que venimos de años complejos para el sector con una baja relación producto / insumo.

  • Cada vez hay más zonas incorporadas a la agricultura, las cuales presentan notable variabilidad ambiental, cuestión que implica rendimientos variables en lugares distintos de cada lote y con los mismos costos de producción.

De esta manera, es clara la necesidad de mejorar la eficiencia en la aplicación de insumos a través de la delimitación de zonas de manejo diferencial. Estas zonas vienen a ser los famosos “ambientes” que escuchamos cuando alguien hace referencia a la “agricultura por ambientes”. Los mismos, pueden definirse como subregiones dentro de los lotes que expresan una combinación relativamente homogénea de factores del rendimiento para los que es apropiada una única proporción de insumos específicos. A través del uso de imágenes satelitales provistas por el Sistema GPS y clasificación de ambientes en cada lote, puede aumentarse la eficiencia en la aplicación de insumos y optimizar la toma de decisiones (evitando lotes con riesgo de anegamiento y bajos rendimientos potenciales por alguna cuestión puntual).

Nos enfrentamos hoy a un nuevo paradigma el cual se basa en cambiar la unidad de análisis y aplicación siguiendo los nuevos principios de la agricultura de precisión. Esto implicaría delimitar las áreas de estas unidades según sus fronteras naturales y no según los alambrados: Pasar de “agricultura por potreros” a “agricultura por ambientes”. Sin dudas esto será uno de los pilares para lograr dar el salto y colocar a la Argentina como productor líder y exportador en un mundo que crece día a día a pasos agigantados.

¿Es posible cambiar y entrar a jugar este nuevo partido? La verdad, de todos nosotros depende.

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El campo argentino es una de las industrias más competitivas del mundo

Al momento de pensar dónde invertir nuestros ahorros, son muchas las preguntas que nos surgen: ¿Cómo destinarlos? ¿Cómo diversificarlos? ¿Cuál es el mejor momento? Hace unas semanas el diario El Economista dialogó con Sebastián Bollier, Gerente General de ADBlick Granos, donde pudimos responder varias de estas preguntas.

Es un buen momento para invertir en el agro, por varias razones. El campo argentino es una de las industrias más competitivas del mundo porque puede generar proteínas y energía a  valores muy competitivos respecto a otros países.

Siempre el campo es una oportunidad ya que se parte de una base muy sólida. Ahora, con un nuevo clima de negocios, se le agregan reglas más transparentes para los que estamos en el negocio de trabajar en eficiencia, desarrollo de nuevos productos, procesos e innovación que permita seguir cultivando y desarrollando esa ventaja comparativa que tenemos. En síntesis, se juntaron esos dos mundos: la base que es Argentina por sus condiciones geográficas y el buen clima de negocios.

“El campo es una de las industrias más competitivas del mundo porque puede generar proteínas y energía a  valores muy competitivos respecto a otros países.”

La demanda de alimentos estructuralmente va a seguir creciendo en el mundo y cuando se invierte en granos en Argentina se está accediendo a todos los mercados del mundo. Gracias a las buenas perspectivas y el apoyo del nuevo gobierno, que identifica al campo como uno de los motores de la economía.

El agro se encuentra desarrollando todo su potencial y ha tomado un rol positivo en lo que es la promoción del desarrollo del valor agregado y de las energías renovables vinculadas con el agro. Hay una visión muy positiva de lo que se está haciendo, pero todavía queda mucho por desarrollar.

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La agricultura a escala para lograr mayor competitividad

No hay dudas que el nuevo contexto económico, la apertura que pregona el nuevo gobierno, la mayor previsibilidad y reglas de juego claras, hacen que las empresas estén mucho más animadas a invertir que en el pasado. Hoy se ha generado shock de confianza en la Agroindustria que sin dudas está funcionando como un motor que dinamiza a varios otros sectores.

La Argentina tiene el clúster productivo oleaginoso más competitivo del mundo, más competitivo que Brasil e incluso que EE.UU. El desafío es lograr maximizar el potencial que tenemos como sector.

En este sentido, el Director General de ADBlick Agro SA., José Demicheil, explicó que como empresarios del agro, debemos reposicionar al sector. Para ello, tenemos que hacer muchas cosas bien, de manera sostenida, para poder así ir mejorando y apuntar a ser el supermercado del mundo. Más allá de todos los problemas que tiene Argentina y que va a costar un rato largo resolverlos, este es el principal desafío para generar empleo e inversión y lograr capitalizar esas oportunidades comparativas que tenemos como país.

La empresa que conduce Demicheli, desarrolla Proyectos de Inversión ligados al Agro, donde invita a inversores a participar con un ticket minoritario, de negocios de escala y poder así favorecerse de todos los beneficios que eso genera tales como diversificar riesgos, mayor eficiencia en costos, lograr sinergias con grandes compañías, grandes volúmenes de producción, etc.

Precisamente, el Proyecto de siembras y agricultura a escala, “ADBlick Granos”, recientemente cerró el resultado de su última campaña. Con 32mil hectáreas cosechadas y a pesar de una campaña magra de girasol como principal cultivo, la renta fue nuevamente positiva y el inversor logró hacerse de utilidades por el 6% en dólares. Hoy el fideicomiso ya está trabajando en su 9na campaña, donde apunta a 45mil hectáreas de cultivo y en la cual ya se han sembrado las 12 mil hectáreas de “fina”. Según Demicheli, resulta clave alquilar buenos campos, ir ajustándolos año a año, ser buen productor, diversificar cultivos y variedades para lograr mejorar la productividad.

“Desde las empresas de producción a escala, proyectamos a mediano y largo plazo, teniendo en cuenta que la población mundial seguirá en aumento, que hay un consumo sostenido de proteínas y que los términos de intercambio llegaron para quedarse. En ADBlick Granos hemos incorporado Management, y continuamos creciendo en busca de un plan quinquenal de 100.000 hectáreas”, comentó Demicheli, quien además agregó que “el negocio de producción en campos arrendados ha ajustado su margen teniendo el agricultor que acceder a escala para ser muy eficiente en costos, transformarse en un verdadero empresario y manager para cuidar cada variable”.

Con un contexto político favorable, con condiciones agroecológicas privilegiadas y con demanda futura asegurada, el Agro argentino es el principal sector para dinamizar la economía. Tenemos una excelente perspectiva por delante para lograr capitalizar esas ventajas comparativas que gozamos como país. Ojalá podamos hacerlo para lograr la competitividad que exige el mercado hoy.

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Variables claves de la olivicultura Argentina y Mendocina

Cuando se analiza la olivicultura en Argentina, uno de los principales puntos a tener en cuenta es la superficie, que tuvo un enorme crecimiento a fines de los 90’ a partir de la promoción mediante diferimientos impositivos. Con ello se pasó de unas 30.000 Has a casi 100.000 Has cultivadas en poco tiempo.

Cuando se analiza la rentabilidad del sector en los últimos años uno encuentra que muchas plantaciones han sido abandonadas. ¿Cuáles fueron las causas de estos factores? La respuesta simple sería, como todo en la Argentina de los últimos años, por el tipo de cambio atrasado, altos costos relativos y retenciones a la exportación. Pero considero que una respuesta más profunda sería: Competitividad del sector.

Cuando se analiza los indicadores de la producción argentina se encuentran las siguientes ineficiencias, que definen la competitividad o no de la producción olivícola.

  • Energía en Riego: Salvo las plantaciones con riego a nivel (Como ocurre en Mendoza), el resto de las plantaciones con riego a partir de pozos de agua gastan en torno a 500 USD/ha Año en energía para riego. Lo que explica entre el 25 y 30% del costo de producción. En las plantaciones con riego a nivel, ese gasto resulta de 100USD/Ha, 20%.
  • Productividad: Cuando se analiza la producción lo que importa no son los Kg de aceituna producida por hectárea sino de aceite (que se encuentra dentro de esas aceitunas). La media de los rendimientos argentinos es de 1.600Kg/ha de aceite, se debería estar en torno a 2.000 Kg/ha.
  • Costos de producción: La olivicultura a nivel mundial sufrió un proceso de mecanización muy grande durante los últimos 10 a 15 años. Este proceso fue más lento en Argentina debido a:
    • Primero a la necesidad de adaptar los sistemas de plantación propia de los 90’-00’.
    • Segundo, la devaluación del 2002 bajó mucho los costos de la Mano de Obra en USD. Recién desde 11’, donde la inflación en USD fue más marcada y la necesidad de reducir costos de mano de obra, por lo surge el…
    • Tercer motivo: la restricción a las importaciones de maquinarias.
      • Para entender la importancia de este factor, solo la cosecha puede representar un costo de 50US/Tn (10% del Ingreso Bruto -IB- ) cosechado a máquina, contra 300USD/Tn (75% del IB) cosechado a mano.
  • Calidad del producto: Muchas de las fincas plantadas a partir del diferimiento se ubicaron en zonas marginales para la olivicultura. Consecuencia de ello, los bajos rendimientos en aceite ya mencionados. Otro problema consecuente con la ubicación seleccionada es la calidad del aceite. El Consejo Olivícola Internacional (COI) define determinados parámetros químicos y organolépticos para las distintas categorías de aceites (Extra Virgen, Virgen y Lampante). Generalmente los aceites del Norte de Argentina suelen estar en los parámetros límites e incluso fuera de ellos, para aceite Extra Virgen. Lo que redunda en menor precio comercial.

En resumen, la olivicultura Argentina al igual que el resto de las economías regionales viene golpeada por varios factores, principalmente los altos costos. Ahora bien, es la olivicultura de Mendoza la que presenta mejores condiciones para salir a la cabeza en esta nueva Argentina que empieza a ajustar algunos de estos factores:

Rescatando un principio de los negocios… location, location, location. Mendoza cumple con los requisitos para la olivicultura, por eso los inmigrantes mediterráneos la eligieron para plantar los primeros olivares de la Argentina.

  • Energía de riego: dispone de riego a nivel, ahorrando energía para riego. (Reducción de 20% de costos de producción respecto otras zonas Argentinas)
  • Productividad: El clima mendocino es propicio para maximizar la lipólisis (producción de grasa) del olivo. Permitiendo rindes promedios de 2.000 Kg de aceite/Ha.
  • Calidad de Producto: Nuevamente es la ubicación y el clima quien se lleva los méritos. Los compradores de aceite saben que el aceite Mendocino es excelente para mejorar químicamente y organolépticamente otros aceites.
  • Costos de producción: aquí al igual que el resto de Argentina la mecanización depende principalmente del sistema de plantación. Si fuera apto para cosechar mecánicamente, por ejemplo con New Holland 9090 o 7090, Mendoza cuenta con una gran ventaja. Hay gran oferta de este tipo de cosechadoras, dado que se comparten con el vendimia, y para el momento de cosecha del Olivos, la vendimia ya se encuentra finalidad, habiendo alta oferta de las mismas, a precio muy competitivos.

En los últimos 10 años se han desarrollado algunos grandes emprendimientos olivícolas en Mendoza, sabiendo capitalizar estas ventajas comparativas. Así, por ejemplo, ADBlick Olivos continúa fondeando un proyecto de 800Has en Rivadavia, Mendoza. Actualmente con 600Has plantadas, con un sistema moderno de plantación “Intensivo”, 100% regado con sistema de gotero auto-compensado. Capitalizando todas las ventajas ya mencionadas de la olivicultura mendocina. A pesar de la crisis del sector, proyectan una renta anual del 7% en dólares para sus inversores minoristas. Resulta que esta empresa desarrolla esta plantación financiada con pequeños ahorristas permitiéndoles formar parte de un gran proyecto con inversiones a partir de 20.000 USD.

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